El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha afirmado que se le ha tratado como si hubiera cometido "un crimen de guerra", en referencia a las críticas por las palabras en las que sugirió que los países del sur de Europa han gastado dinero en "alcohol y mujeres" para después pedir ayuda, unos comentarios por las que todos los grupos de la Eurocámara pidieron su dimisión.