El descontento popular crece en Irán por la depreciación del rial

La inestabilidad se adueñó hoy de nuevo del Gran Bazar de Teherán tras una inusual huelga motivada por la fuerte depreciación del rial, pese a los intentos de las autoridades iraníes de controlar la crisis económica y calmar a la población.

Numerosos negocios del bazar cerraron sus puertas y otros lo hicieron antes del fin del jornada debido a la continuación de las protestas por la caída de la moneda local y la escasez de divisas, que encarece y dificulta las importaciones.

Reza, un vendedor de frutos secos del Gran Bazar, explicó a Efe que el mercado estuvo hoy "medio cerrado" y expresó sus dudas sobre un regreso a la normalidad mañana.

"Normalmente trabajamos hasta las 6 de la tarde, pero hoy a las 4 nos vamos porque no hay clientes", agregó el tendero, que en sus 15 años en el bazar nunca había sido testigo de una situación similar.

Uno de sus compañeros, que prefirió no identificarse, comentó que por la mañana había tiendas abiertas, pero que en cuanto empezaron las protestas la mayoría optó por cerrar sus negocios e irse a casa o unirse a los manifestantes.

En las protestas de la víspera, más multitudinarias y que se extendieron a otras zonas de la capital iraní, los manifestantes corearon lemas contra las autoridades, a las que pidieron centrarse en los problemas internos en vez de gastar dinero en apoyar al régimen sirio o a los grupos libanés, Hizbulá, y palestino, Hamás.

La inusual huelga del bazar estalló después de que el domingo el dólar superara los 90.000 riales en el mercado libre, cuando hace tan solo un año se compraba a 40.000, una devaluación que no han podido frenar las medidas adoptadas por el Gobierno iraní para unificar el tipo de cambio y controlar la adquisición de divisas.

En un intento por tranquilizar a la población, el presidente, Hasan Rohaní, prometió hoy a los iraníes que sus necesidades básicas están cubiertas en cualquier caso pese a la depreciación del rial.

El mandatario explicó que "muchos productos básicos, como el trigo, el aceite y el azúcar, se producen a nivel interno o han sido importados y almacenados en cantidades suficientes".

En su discurso, Rohaní también advirtió de que "Estados Unidos quiere derrumbar Irán con una guerra psicológica y económica", pero garantizó que las medidas gubernamentales evitarán una debacle.

El presidente de EEUU, Donald Trump, decidió el pasado 8 de mayo retirar a su país del acuerdo multilateral nuclear de 2015 alcanzado por seis potencias con Irán y volver a imponer sanciones a Teherán, que comenzarán a aplicare el próximo agosto.

Los ciudadanos temen que las sanciones agraven aún más la delicada situación económica y que la moneda nacional siga cayendo a un rápido ritmo, como lleva ocurriendo desde marzo.

Las autoridades han tomado en los últimos días una serie de medidas como prohibir la importación de más de 1.300 productos, y crear un mercado secundario de divisa para que los exportadores de productos no petroleros vendan dólares al cambio oficial a los importadores de bienes de primera necesidad.

Sin embargo, la población desconfía de los resultados. Las primeras grandes protestas por la carestía en Irán se produjeron a finales de diciembre y se saldaron con 25 muertos y un millar de detenidos.

En los últimos dos meses han tenido lugar, además, huelgas sin precedentes de diferentes gremios, entre ellos los camioneros y los ganaderos.

El Gran Bazar de Teherán, reconocido como el corazón de la economía de Irán, se ha visto lastrado seriamente por la crisis y a su actual huelga se han unido mercados de otras ciudades como Tabriz y Kermanshah.

Esta agitación civil ha derivado en enfrentamientos con la policía, que este lunes lanzó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, que incendiaron contenedores de basura.

El fiscal general de Teherán, Abás Yafarí Dolatabadí, informó hoy del arresto de los instigadores de estos disturbios, aunque no dio una cifra de detenidos, y aseguró que los "bazaríes" no están en contra del sistema y que un grupo reducido está forzando el cierre de los comercios.

El descontento popular es muy elevado y la crisis económica, unida a la incertidumbre por el futuro del acuerdo nuclear y de las empresa extranjeras que trabajaban en Irán por las sanciones, están pasando factura al Gobierno de Rohaní.

Varios diputados criticaron hoy el despeño del Ejecutivo y urgieron a que se tomen medidas inmediatas para frenar la devaluación de la moneda nacional, en una muestra de división interna con consecuencias por el momento difíciles de predecir.

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