El consumo del carbón creció en España un 28,5 % en 2017, debido a la sequía

El consumo de carbón creció en España un 28,5 % en 2017 y el de energía hidroeléctrica se desplomó un[…]

El consumo de carbón creció en España un 28,5 % en 2017 y el de energía hidroeléctrica se desplomó un 49,1 %, debido a la sequía que atravesó el país, según ha señalado hoy el presidente de BP España, Luis Aires, en la presentación del informe "Statistical Review of World Energy 2018".

El gas natural fue la fuente que registró el segundo mayor incremento (10,2 %), mientras que las renovables aumentaron un 2,2 %, por lo que Aires ha señalado que en 2017 se dieron "dos pasos adelante y uno hacia atrás", en referencia al crecimiento de las energías alternativas por un lado y al de los gases con efecto invernadero por otro.

Por su parte, el petróleo aumentó un 1,2% y la energía nuclear disminuyó un 0,6 %, de forma que el mix de consumo de energía quedó de la siguiente manera: petróleo (46,7%), gas natural (19,8 %), renovables (11,3 %), carbón (9,7 %), energía nuclear (9,5 %) e hidroeléctrica (3 %).

Fruto de este mayor nivel de consumo de las energías menos limpias, las emisiones de CO2 en España crecieron un 6,9 %, la mayor ratio desde 2012.

Por otra parte, la energía eléctrica aumentó un 0,6 % y la generada a partir de la hidráulica cayó del 13,25 % al 6,7% . Por contra, la procedente del carbón creció del 13,6 % al 16,3 %.

A nivel mundial, las emisiones de carbono también aumentaron (1,6 %) y el consumo de carbón creció un 1 % (la primera vez que lo hace desde 2013), debido a los factores cíclicos y al incremento de la actividad industrial, según indica el informe.

El 63 % del crecimiento de las emisiones de carbono se produjo en países fuera de la OCDE.

En este contexto, la demanda global de energía fue del 2,2 %, con un 60 % de ese incremento procedente del gas natural y las energías renovables, que aumentaron un 3 % y un 17 %, respectivamente.

Con todo ello, el mix energético quedó configurado de la siguiente forma: petróleo (34 %), carbón (27 %) y gas natural (23 %). Las energías no fósiles supusieron el 15 %, con un peso para la hidroeléctrica del 7 %, para las renovables del 3,6 % y para la nuclear del 4,4 %.

En este sentido, el peso de los combustibles no fósiles en el mix de generación eléctrica estuvo incluso por debajo del que tenían hace veinte años, debido a que el descenso de la nuclear no ha sido compensado por las renovables, según el estudio.

Por ello, BP subraya que "se hace necesario un replanteamiento de las políticas energéticas que sitúen el foco en el sector eléctrico".

La demanda mundial de petróleo superó a la producción, ya que registró una subida del 1,8 %, lo que conllevó la reducción de las reservas y un impacto en el precio del crudo.

De esta forma, el precio experimentó su primera subida desde 2012 y alcanzó una media de 54 dólares por barril.

Por su parte, la generación eléctrica se incrementó a nivel global un 2,8 %, cercano a la media de los diez últimos años. El 94 % de este aumento provino de economías emergentes y el 49 % procedió de renovables, seguidas por el carbón, con el 44 %.

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