Feria del Ajo pone a venta 750.000 kilos del producto en una calle de Zamora
La Feria del Ajo de Zamora, una de las más tradicionales de las ferias y fiestas de la ciudad y[…]
La Feria del Ajo de Zamora, una de las más tradicionales de las ferias y fiestas de la ciudad y única por el número de productores que reúne y su carácter popular, pone a la venta 750.000 kilos del producto que se encuentran apilados en 340 puestos instalados en la avenida de las Tres Cruces de Zamora.
Los productores, llegados en su mayoría de las comarcas zamoranas de La Guareña, Tierra del Vino y Toro, han iniciado hoy las ventas de los ajos, en ristras de quince cabezas cada una, que este año llegan menos secas de lo recomendable por la meteorología de la primavera y las últimas semanas.
El coordinador de la feria y secretario de la Fundación Caja Rural de Zamora, Feliciano Ferrero, ha declarado a Efe que en esta edición la calidad de los ajos se muy buena pero las cañas que se utilizan para trenzar las cabezas de ajos no están muy secas.
Por ello, los compradores deben tener la precaución de ponerlas los primeros días en un lugar aireado y a la sombra.
Las ristras se venden a precios de entre tres euros las más pequeñas, cuatro las medianas y cinco las grandes, aunque las más selectas pueden alcanzar los siete euros.
Feliciano Ferrero ha subrayado que la feria del ajo, además de ser una de las más tradicionales de la ciudad junto a la de la cerámica y alfarería popular, es única en su tipología en España.
Al respecto, ha indicado que aunque existe otra feria del ajo importante en Las Pedroñeras (Cuenca), aquella tiene un carácter más profesional y no tan popular como la de Zamora.
Entre los ajeros que ponen a la venta el producto hasta el próximo domingo, los municipios de los que proceden un mayor número de ellos son los de La Bóveda de Toro, Fuentesaúco y El Maderal.
Además de los productores llegados del sureste de la provincia de Zamora, hay dos de la provincia de Badajoz, uno de Salamanca y otro de Valladolid.
La venta de los ajos, y en algún puesto también de manojos de cebollas a un euro, ha tenido como trabajo previo el secado y trenzado de los ajos para su disposición en ristras realizado durante la última semana.
Aunque el trabajo que se debe realizar es importante y moviliza a familias enteras, éste se ve recompensado por las ventas en la feria que en muchos casos suponen los primeros ingresos agrarios del año, según han coincidido en subrayar varios productores.
La feria incluye actividades paralelas como actuaciones de música popular o un concurso de montones y ristras en el que las cabezas de ajos premiadas se donan posteriormente a organizaciones sin ánimo de lucro.
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