Aena: ¿podrá remontar el vuelo con el nuevo Gobierno?
La incertidumbre es el peor enemigo de las bolsas, y en el caso de las empresas estatales cotizadas, esta máxima[…]
La incertidumbre es el peor enemigo de las bolsas, y en el caso de las empresas estatales cotizadas, esta máxima es todavía más cierta, al entrar en juego de las decisiones políticas. Es lo que ha sucedido con Aena, que viene manteniendo una tendencia bajista sostenida desde mediados de mayo, agravada por el cambio de Gobierno y las dudas respecto a las nuevas medidas que tomarán los responsables del gestor aeroportuario. Bajo la batuta del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y con Pedro Saura al frente de la Secretaría de Estado de Infraestructuras, el mercado da por sentado que un nuevo presidente llegará a Aena para sustituir a Jaime García-Legaz. De momento, la compañía ha suspendido la reunión con analistas prevista para el 7 de junio y en la que se iba a explicar el Plan Estratégico 2018-2021 aprobado a finales de mayo, por la sencilla razón de que este plan se ha puesto en revisión. Lo que más preocupa al mercado, y a los minoristas, es que el Ejecutivo estaría en contra de elevar el 'pay-out' (porcentaje del beneficio que se reparte en forma de dividendos) hasta el 80 por ciento, como así recogía el plan, para dejarlo en el actual 50 por ciento. ¿Cómo pueden afectar estos cambios a la marcha en bolsa de Aena?
Si bien la evolución del negocio sigue siendo positiva, «la incertidumbre sobre cómo será su nuevo plan estratégico y su futura política de dividendo seguirá penalizando su cotización en el corto plazo», dice Carlos Farrás, socio director de DPM Finanzas. En la misma línea, Victoria Torre, analista de Selfbank, considera que «la rebaja del pay-out no sería buena noticia para la compañía y podría generar incertidumbre en torno al valor», mientras que para Elena Fernández, responsable de Análisis de Intermoney Valores, «este tipo de noticias están generando mucha incertidumbre en el valor, motivo por el cual ha tenido un comportamiento tan negativo en bolsa». El problema es doble; por un lado, supondría rebajar la rentabilidad por dividendo hasta el 2,8 por ciento desde el 4,5 por ciento, según calculan en Sabadell, con lo que, al remunerar menos al accionista, la acción perdería buena parte de su atractivo como alternativa defensiva en las carteras. Además, como dicen los expertos del banco catalán, «la revisión a la baja de la remuneración al accionista no tendría demasiado sentido, máxime si tenemos en cuenta el elevado ritmo de desapalancamiento».
En realidad, la decisión de elevar el 'pay-out' se tomó para intentar mejorar la estructura financiera y buscar un nivel de apalancamiento óptimo. Aena tiene gran capacidad de generar caja y eso le permite devolver la deuda a mucha velocidad. Pero como explica Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco, la cuestión clave es que el apalancamiento permite mayores valoraciones. «Hay un nivel de apalancamiento óptimo, y si no te apalancas lo suficiente, la valoración es inferior a lo que podría ser con deuda», explica Pérez. La razón para subir el pay-out es que se quería incrementar el apalancamiento y no destruir valor para los accionistas. O dicho de otra forma, querían el pay-out en el 80 por ciento para no tener que devolver deuda tan rápido. Esto es lo que ahora se pone en cuestión con la revisión del plan estratégico.
Moderado optimismo
Con todo, y pese a las caídas que lleva el valor, y con la perspectiva de que el dividendo no alcance lo planeado, los analistas consultados se muestran moderadamente optimistas. «La realidad es la que es, el tráfico va fenomenal y es una empresa que genera mucho flujo de caja», dice Rafael Fernández de Heredia, analista de GVC Gaesco Beka. En su opinión, «lo que interesa en Aena es que el tráfico no caiga, que el negocio retail siga funcionando bien y que los costes estén bajo control. Si el pay-out no es al final de un 80 por ciento, no pasa nada en la medida en que la empresa siga generando caja. La evolución es buena y esa es la salvaguarda del valor», opina este experto. Para Ángel Pérez, lo importante es que se trata de «una compañía que funciona muy bien, y el tráfico de los aeropuertos está creciendo gracias al boom del turismo, creciendo a tasas superiores al 10 por ciento». A su modo de ver, la empresa «está barata ahora mismo», aunque es partidario por mantenerse al margen a corto plazo mientras siga la incertidumbre. Sin embargo, a largo plazo, matiza Pérez, «si vemos valor en la empresa».
En la misma línea, Elena Fernández opina que, para inversores a largo plazo, «podría ser una buena opción». Al igual que el resto de analistas, recalca esta experta, «los tráficos de pasajeros siguen siendo muy positivos y la compañía continúa siendo eficiente, sin olvidar que las tarifas están reguladas para los próximos años». Por el contrario, a Carlos Farrás le preocupa más lo exigentes que están las valoraciones. Desde el punto de vista de un inversor a medio/largo plazo, pese a las caídas recientes, «sus valoraciones nos siguen pareciendo elevadas por lo que no seríamos partidarios de incluir el valor en las carteras de nuestros clientes a estos precios», dice Farrás.