España tendrá más difícil llegar a la descarbonización en 2050, según informe
España tiene sencillo cumplir con los objetivos de descarbonización para 2030 bajo distintos escenarios políticos y económicos, aunque para llegar[…]
España tiene sencillo cumplir con los objetivos de descarbonización para 2030 bajo distintos escenarios políticos y económicos, aunque para llegar a un modelo libre de combustibles fósiles en 2050 se le presentan muchos retos, según un informe del centro de investigación Economics for Energy.
El director de Economics for Energy, Xavier Labandeira, y el responsable del estudio, Pedro Linares, han presentado hoy el informe "Escenarios energéticos para España 2030-2050", que analiza cómo sería la transición energética en el país bajo cuatro escenarios probables.
El informe apunta que, en un escenario de continuidad de las políticas actuales y de tibieza por parte de los países en el cumplimiento de los acuerdos de París, España no podría alcanzar un modelo descarbonizado en 2050, pues habría un menor grado de electrificación y el petróleo y el carbón seguirían presentes en el 'mix'.
Según el estudio, hay sectores donde habrá más dificultades para lograr la descarbonización, como la industria y el transporte pesado, pues para conseguir un alto grado habría que desarrollar nuevas tecnologías, o abaratar las existentes, para proporcionar energía térmica de alta temperatura a la industria y combustibles para el transporte pesado libres de emisiones.
Las proyecciones del informe indican que el petróleo desaparecería del 'mix' en 2050 en casi todos los escenarios que se contemplan.
En cuanto a la nuclear, Linares ha explicado que en el año 2050 no aparece nunca, pues los costes de inversión de las renovables hacen a éstas más baratas y sólo estaría puntualmente en un escenario de altísimo crecimiento de la demanda, del que desaparece si se instalan más renovables.
Tan sólo cambiaría esa situación una evolución tecnológica de la nuclear que hiciera a esta fuente más rentable de lo que hoy lo son las centrales de tercera y cuarta generación.
En el primer escenario que plantea el estudio, con un compromiso firme de reducción de emisiones por parte de la UE, la nuclear permanecería en 2030 y el gas sería el principal protagonista del 'mix'.
Sin embargo, bajo esas mismas condiciones en 2050 lo serían las renovables, aunque habrá que contar con otras fuentes capaces de surtir de energía térmica a la industria.
El coste de disminuir las emisiones de CO2 aumenta exponencialmente conforme se endurece el objetivo de reducción, según el estudio, que apunta que para 2030 el descenso de las emisiones radicará en la instalación de nueva potencia eléctrica generada con gas natural, que, al ser un combustible fósil, no podrá mantenerse en 2050, lo que supone un problema para la remuneración de las nuevas inversiones y el mantenimiento de las que ya existen.
Linares ha dicho que habrá que ser coherente para no usar en exceso fuentes de energía en 2030 que no podrá utilizarse mucho en 2050 y se ha preguntado si tiene sentido seguir, por ejemplo, con el plan de gasificación residencial.
En un escenario de avance tecnológico acelerado, con una economía en crecimiento y con unos costes de generación de energía renovable mucho menores, el informe dice que la demanda de electricidad sería en 2050 más del doble que ahora y obligaría en 2030 a contar más con el gas para suplir la limitación de las renovables.
Por el contrario, si hubiera un estancamiento económico, menos innovación y un contexto político inestable, la dependencia de los combustibles fósiles continuaría en 2050 y el petróleo mantendría una cuota del 20 %.