Eurozona: Dejando atrás una década perdida
En medio del pesimismo en los titulares de la prensa sobre el bloqueo en las negociaciones del 'Brexit', el pulso[…]
En medio del pesimismo en los titulares de la prensa sobre el bloqueo en las negociaciones del 'Brexit', el pulso constitucional en Cataluña y el recelo anti-inmigración en el este del continente, aparece una buena noticia: Europa ha dejado de ser el enfermo de la economía mundial.
El bloque de 19 Estados ya está experimentando el crecimiento más fuerte de la última década, y ante la falta de visos de inflación, el impulso podría durar varios años, según los economistas. «Esta es la mejor versión del crecimiento en la zona euro», afirma Nathan Sheets, antiguo economista internacional en la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de EE.UU. «Nuestros amigos de la Europa continental deben aprovecharlo. Las vacas flacas han durado mucho tiempo».
El punto de inflexión es impresionante en una región en la que se solapó el hundimiento financiero a nivel global con su propia crisis de deuda soberana, lo que llegó a amenazar la supervivencia de la unión monetaria. La Comisión Europea revisó recientemente sus perspectivas de crecimiento para 2017 hasta el 2,2 por ciento, desde la estimación del 1,7 por ciento de mayo. En un informe del 13 de noviembre, el Fondo Monetario Internacional afirmaba que el crecimiento en toda la región europea, incluyendo la zona euro y las economías en desarrollo de Europa central y del este, está provocando efectos secundarios positivos en el resto del mundo. También se afirma que dichas perspectivas tan positivas tomaban en cuenta la mayor parte de la revisión alcista hasta las perspectivas de octubre.
Los datos publicados el 14 de noviembre indican que la economía de la zona euro ha seguido avanzando con paso firme en el tercer trimestre, con una subida del 0,6 por ciento. «Tras más de cuatro años de dinámica expansionista, la mayoría de los indicadores apuntan a que la economía de la eurozona sigue más o menos a mitad de camino», afirma Angel Talavera, economista en Oxford Economics, Londres. «Si no hay sorpresas, deberíamos vivir varios años más de crecimiento económico».
Europa, en su mejor momento
En declaraciones ante un panel celebrado en Lyon, Francia, el pasado 9 de noviembre, Benoît Coeuré, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, llegó a afirmar que en términos de equilibrio y solidez, la economía de la zona euro está en su mejor momento desde el nacimiento de la moneda única en 1999, aunque hizo también un llamamiento a los gobiernos, para que apliquen más reformas que contribuyan a seguir el ritmo.
El círculo virtuoso está respaldado principalmente por el BCE, que esquivó la crisis de deuda y se enrocó en una política monetaria de flexibilidad total. A las empresas y los hogares europeos les tocó hacer el resto. Los beneficios de las empresas están superando las estimaciones, y la confianza del consumidor está en su nivel más alto desde 2001.
Incluso al ritmo actual, la expansión seguirá por detrás de la de EE.UU. en el futuro próximo. El crecimiento de la productividad tampoco está ni cerca de los niveles récord de comienzo de milenio. Casi la quinta parte de los jóvenes no encuentra empleo, y el paro en los países de la periferia de la eurozona supera el 10 por ciento. La inflación sigue aún por debajo del objetivo del BCE de mantenerse por debajo del 2 por ciento, una señal de que el crecimiento de los salarios sigue desaparecido.
sorpresas sociopolíticas.
Pese a que ha aumentado el apoyo a la divisa única, aún no ha alcanzado el nivel máximo de 2007. Y los partidos denominados euroescépticos están ganando terreno. El partido de la Alternativa anti-euro (y anti-inmigración) de Alemania fue la tercera fuerza más votada en las elecciones a la cámara baja del pasado mes de septiembre. En Italia, el populista Movimiento Cinco Estrellas ha obtenidos resultados impresionantes en las elecciones regionales, antes de las generales del año que viene. Otros terremotos políticos, como la declaración de independencia de Cataluña, podrían provocar más rupturas. Como ha señalado el presidente del BCE, Mario Draghi, las sorpresas a nivel sociopolítico son uno de los principales riesgos.
Para aislar la economía, el BCE anunció el pasado mes de octubre que seguirá comprando deuda (pública y privada) durante la mayor parte del próximo año y que no subirá los tipos hasta mucho tiempo después. Ante la falta de señales de aumento de la inflación, los economistas entrevistados por Bloomberg no prevén subidas en los tipos de interés de referencia hasta el segundo trimestre de 2019.
El aprovechamiento de la capacidad, una medida de la actividad económica, se está acercando a los máximos cíclicos históricos, un buen presagio para la inversión, así como para el empleo. El aumento del empleo, por su parte, debería fomentar el consumo privado y la exportación debería beneficiarse de la solidez comercial a nivel global. El vicepresidente del BCE Vítor Constâncio, aventuró recientemente que, a juzgar por los últimos indicadores, «es cierto que el crecimiento podría ser de verdad más fuerte. No sería ninguna sorpresa».
La política fiscal podría jugar también un papel a la hora de prolongar la racha de crecimiento en Europa. Con los superávit presupuestarios en el horizonte, los economistas alemanes están exigiendo a la canciller Angela Merkel que reduzca las contribuciones más bajas a la Seguridad Social y rebaje los tipos en renta durante su cuarto mandato. Goldman Sachs Group supone que los responsables de los tipos de gran parte de la eurozona van a recuperar parte de la flexibilidad presupuestaria a medida que aumenta el crecimiento.
«Hay razones para pensar que el crecimiento de la zona euro puede ir aún a más en el año 2018», según los economistas de Credit Suisse Group AG, que han incrementado recientemente sus previsiones hasta una expansión del 2,5 por ciento el año que viene. «Y los riesgos son alcistas».