Invertir en inteligencia artificial, un modo de rentabilizar el mañana

Esta tecnología podría contribuir con hasta 15,7 billones de dólares a la economía global en 2030 y, por ello, es una inversión con mucho potencial, según dice Amundi ETF.

los inversores de éxito se caracterizan por mirar al mañana en lugar de centrarse únicamente en el presente. En ese sentido, cabe destacar que una de las tendencias de futuro más prometedoras es la de la inteligencia artificial. Y es que, según la consultora PwC, la inteligencia artificial podría contribuir con hasta 15,7 billones de dólares a la economía global en 2030, más que la producción actual de China e India juntas. Y es que todos los sectores industriales y la mayoría de compañías van a ir incorporando la inteligencia artificial a sus negocios. Porque las aplicaciones de esta tecnología son muy diversas. Por ejemplo, permite a los comerciantes minoristas mejorar la gestión de las existencias y la experiencia de cliente. En concreto, los robots escanean las estanterías para realizar un seguimiento del inventario; mientras que el reconocimiento facial puede advertir si los clientes están descontentos. 

Reducir la complejidad

Sin embargo, invertir en inteligencia artificial es más complejo que hacerlo en teléfonos móviles o en redes sociales. No se trata de un producto físico que se puede comprar en una tienda. Por el contrario, la inteligencia artificial se diseñará a medida no solo para cada sector industrial sino para cada empresa individual. Y eso significa que, para que las compañías tengan éxito en el futuro, tendrán que comenzar a invertir hoy. Y, al igual que las empresas, también convendría que los inversores se iniciaran ya. Deberían asignar capital a esta temática ahora para sacar toda la rentabilidad en el futuro.

Para ofrecer soluciones a los inversores en este asunto, Amundi se ha asociado con Stoxx, el conocido proveedor de índices, para lanzar un ETF global de inteligencia artificial

Uno de los principales desafíos que ha tenido que superar Stoxx para formar el índice que replica este ETF ha sido el de aclarar la contribución de cada compañía a la inteligencia artificial. El objetivo era identificar las cotizadas que tienen más probabilidades de situarse a la vanguardia de esta ola tecnológica, dentro del amplio universo constituido por el STOXX Developed and Emerging Markets Total Market Index. Para ello, se han valorado dos factores. La primera métrica relaciona el número de patentes de inteligencia artificial otorgadas a una compañía con el número total de patentes que tiene. El objetivo de esta métrica es identificar a las empresas que están logrando que su gasto en investigación se traduzca en creación de nuevos sistemas y productos.

La segunda métrica, la contribución a la inteligencia artificial de una empresa, se mide contando el número de patentes otorgadas a la empresa y relacionándolo con el total de patentes concedidas a distintas empresas en el universo de referencia. Esta segunda medida determina la importancia de la contribución de una empresa al desarrollo de esta nueva tecnología. Una vez hecho este análisis, las compañías que se encuentran dentro del percentil 75 superior para ambas métricas se han incorporado al índice de Inteligencia Artificial Global.

Asimismo, para eliminar algunos sesgos que podrían desvirtuar el enfoque cualitativo, se ha introducido un esquema equiponderado que garantice que el tamaño de una empresa no influirá en su selección. Esto ayuda a eliminar el riesgo de concentración y redunda en un mejor perfil de riesgo-rendimiento al garantizar que el fondo no doblará su exposición cuando encuentre una gran apuesta. 

«Este ETF es una herramienta poderosa para los inversores que deseen aprovechar una de las mega-tendencias actuales más interesantes», defienden en la gestora.

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