El peso de cancelaciones y retrasos de aerolíneas en España triplica la media de la UE
En 2016 se dispararon un 66%, con un coste estimado de casi 266 millones, pero este año caen un 15% sin contar las últimas anulaciones de Ryanair
Cada año más de 40.000 vuelos en Europa se ven afectados por algún tipo de incidencia indemnizable conforme a la normativa comunitaria, esto es, atrasos superiores a tres horas, cancelaciones o problemas de 'overbooking' (exceso de pasaje). De ellos, casi una décima parte tienen origen y destino en una España que es de los países del mundo más afectados por esta problemática, junto con Estados Unidos y Francia, esto es, los tres principales mercados turísticos a nivel internacional, y además de Gran Bretaña, Italia y Dinamarca. Son, a su vez, los Estados donde más se reclama aunque, como promedio, solo un 1% de los clientes perjudicados termina recibiendo la compensación que le correspondería.
Así lo reflejan los datos de las compañías especializadas, pues no hay una estadística oficial regular al respecto. Por ejemplo, según el portal AirHelp (de los más profusos en esta información), 6,5 millones de pasajeros se vieron afectados en Europa durante 2016 por cancelaciones o retrasos de más de tres horas -aquellos en los que, según la justicia comunitaria, cabe compensación- que, de haber reclamado por ello, podrían haber obtenido hasta 2,3 billones de euros. Se han excluido los vuelos influenciados por "circunstancias extraordinarias" (huelgas, problemas meteorológicos, .), al no ser indemnizables.
El año pasado fue especialmente malo para este tipo de problemas en las compañías aéreas, lo que hizo que se alcanzara su nivel más alto desde el principio de la crisis. En total, hubo 43.000 vuelos afectados que salieron y llegaron a países de la Unión, 8.000 más que en 2015. También aumentaron en 1,4 millones los pasajeros perjudicados, a la vez que el impacto económico se incrementó en 400.000 millones de euros. Claro que, para fortuna del sector, muy poca gente termina pidiendo lo que le correspondería y, aunque fueran todos, en AirHelp calculan que el coste total estaría por debajo de un euro por billete.
Según distintos expertos, apenas un 2% de los pasajeros afectados por esas incidencias termina reclamando -sin descartar incluso la vía judicial-, pese a que disponen de un plazo máximo de diez años según los casos. Paloma Salmerón, directora de comunicación de AirHelp, considera que parte de la explicación a esa escasa realidad de quejas es que menos de un 3% de los afectados suele conocer sus derechos y eso no es mucho aún cuando, en el caso de España, suelen ser 5.500 viajeros al día los que tendrían derecho a pedir una compensación.
De ello salen ganando las aerolíneas, que cada año dejan de pagar cerca de 900 millones en España por cancelaciones y retrasos de sus vuelos. Solo este verano, según Gate28, otra web especializada en estos asuntos, se generaron derechos de cobro por posibles compensaciones por valor de 174 millones, con casi medio millón de pasajeros perjudicados entre julio y agosto y dos de cada tres vuelos afectados. El peor día de las vacaciones fue el 7 de julio, con casi dos centenares de incidencias provocadas, en gran medida, por las fuertes lluvias que azotaron ese día Madrid, el aeropuerto de la red de AENA con mayor tráfico.
2017, un respiro
En cualquier caso, el impacto de toda esta problemática se viene reduciendo desde principios de año, incluso con más fuerza en España, aunque sin contar el impacto de los 2.000 vuelos cancelados por Ryanair en todo el mundo entre mediados de septiembre y finales de octubre. Así, entre enero y agosto, aquí hubo un 16% menos de vuelos afectados que en el mismo período de 2015 frente a un descenso medio del 14% en la UE. El número de pasajeros, a su vez, descendió un 16% por un 12% en el promedio comunitario, mientras que el coste de esas posibles compensaciones se redujo casi un 13%, muy por encima del 7,5% de caída en Europa.
Y es que 2016 fue un año especialmente negativo en esos aspectos, marcado en España por el caos organizativo de Vueling que le hizo acumular retrasos importantes en sus vuelos e incluso anulaciones durante los meses de verano. La causa, según los pilotos, fue una "excesiva planificación" de viajes, esto es, apurar mucho la oferta para satisfacer una elevada demanda, aún a riesgo de morir de éxito. Ello podría explicar por qué en España se disparó un 60% el número de vuelos afectados (6.190), frente a un crecimiento medio del 24% en la UE. A su vez, el número de pasajeros perjudicados (8,1 millones) aumentó un 74%, cinco veces más que en Europa, y el coste estimado en compensaciones se fue a 265,8 millones, un 65,5% más.
Lo que también se observa, tanto en 2016 como en 2017, es que el peso de las cancelaciones y retrasos en España triplica el promedio de la UE. En concreto, este año (hasta el 31 de agosto) son 2,7 veces más en vuelos implicados, 3,1 veces más en pasajeros afectados y el triple en el impacto previsto de las posibles indemnizaciones. y el pasado, el incremento medio de esas tres variables fue del 66% en suelo español, frente a apenas el 21% en territorio comunitario.
Europa manda
La normativa europea, aprobada por el Parlamento Europeo en 2004, establece que si una aerolínea avisa de la cancelación con más de 15 días de antelación no tendrá que compensar. Por debajo de ese tiempo, dependerá del vuelo alternativo que ofrezca para ese día y de la diferencia de horario.
En 2015, el Tribunal de Justicia de la UE estableció en tres horas de demora la frontera a partir de la cual cabe indemnización, que iría de 250 a 600 euros según la distancia y si el trayecto era solo intracomunitario. Salmerón señala al respecto que las les leyes comunitarias aún tienen "una serie de vacíos" en cuestiones como concretar qué serían «circunstancias extraordinarias» o si los niños tienen los mismos derechos que los adultos.