Zozobra en la carrera electoral francesa

François Fillon ha liderado las encuestas en enero; pero ya, no

Si las elecciones a la presidencia de 2017 en Francia fueran una película, no faltarían ideas para el título. «La venganza del tercer hombre» o «La maldición del corredor de fondo». ¿No convencen? Faltan dos meses y medio para que se abran las urnas y no paran de producirse giros dramáticos en la trama, así que hay tiempo para pensar todo tipo de alternativas. 

Los franceses están llamados a las urnas el próximo 23 de abril, para elegir entre un abanico de al menos cinco candidatos de peso. Si ninguno de ellos se alza con más del 50 por ciento de los votos, algo que no ha pasado nunca, los dos primeros se medirán en una segunda vuelta el 7 de mayo. En las primarias celebradas en noviembre por los republicanos, el partido tradicional de centro-derecha, François Fillon se hizo con la victoria en un sprint final sobre el ex primer ministro Alain Juppé y el expresidente Nicolás Sarkozy. Esa victoria lanzó a Fillon, de 62 años, a una carrera de fondo para convertirse en el próximo presidente. El escenario más probable sería que derrotara a Marine Le Pen en la segunda vuelta, al aglutinar a los votantes de los demás partidos tradicionales en torno a su candidatura como reacción a las promesas anti-inmigración y antieuropeístas de Le Pen.

En estos momentos, la campaña de Fillon es más bien caótica. A finales de enero, un diario informaba de que su mujer y sus dos hijos han estado cobrando sueldos públicos como asistentes suyos en el Parlamento, por un valor total de casi un millón de euros (1,1 millón de dólares), durante más de una década. Si bien es cierto que no es ilegal que los parlamentarios franceses contraten a miembros de su familia, estos deben realizar un trabajo real para ganarse el sueldo. La fiscalía está investigando si la familia Fillon realizaba un trabajo real. 

Entre los republicanos existe una profunda división entre los que afirman que Fillon debe resistir y limpiar su nombre y quienes piensan que debería dar un paso atrás. Y para mayor confusión, el partido no cuenta con ningún procedimiento para sustituir a un candidato con tan poco tiempo para unas elecciones. En la rueda de prensa celebrada el 6 de febrero, Fillon defendió con vehemencia el trabajo de su mujer y afirmó que plantaría batalla electoral con más vigor si cabe.

El hundimiento 

Fillon se ha hundido en las encuestas, y aunque parece haber frenado la caída, en estas circunstancias no llegaría a la segunda vuelta. Una encuesta celebrada el pasado 7-8 de febrero por el grupo Elabe prevé que Fillon quedaría por detrás del candidato independiente Emmanuel Macron en la primera vuelta, con una estimación de votos del 22 por ciento para Macron, frente al 17 por ciento que obtendría Fillon. Le Pen, con el 25,5 por ciento se alzaría con el primer puesto, pero Macron arrasaría en la segunda vuelta, según dicha encuesta. Esto llevaría a Macron, de 39 años, exministro de Economía entre 2014 y 2016, a ser la persona llamada a evitar que Francia se convierta en el primer gran país europeo en sucumbir a la ola de populismo que se ha traducido en el Brexit y en la victoria de Donald Trump. Una victoria de Le Pen significaría con toda seguridad el fin del euro y puede que de la UE. 

Los mítines de Macron están atrayendo a multitud de seguidores que comulgan con su idea de una Francia conectada y abierta al mundo y a las nuevas tecnologías. Pero tiene la presión de presentar una plataforma que vaya más allá de las ideas generales y se centre en los detalles. Y pese a su historial como tecnócrata y su fe en la apertura de fronteras, se muestra dubitativo a la hora de hablar sobre seguridad nacional, en un país cuyas fuerzas armadas están implicadas en conflictos desde el Sáhara hasta Irak y que han sufrido más de 200 bajas a manos de los grupos islamistas desde enero de 2015. «¿Podrá encarnar Macron la imagen de un presidente de un país aún en guerra, que sigue sufriendo la amenaza del terrorismo?» se pregunta Bruno Cautres, politólogo de la facultad de París. «Ese es el principal reto de Macron».

En un mitin celebrado el 5 de febrero, dos días después de que un soldado disparara a un atacante armado con un machete en el Louvre, Le Pen abordó la cuestión del terrorismo yihadista y ofreció una visión al más puro estilo Trump, de una Francia indefensa a merced de las políticas de apertura de fronteras. Recibió grandes ovaciones al afirmar que la victoria de Trump era la victoria del pueblo. Macron celebró también un mitin en Lyon ese mismo fin de semana, en el que afirmó con orgullo que su programa no incluye muros. 

Las encuestas aseguran que la mayoría de los franceses reniegan de Le Pen, en gran medida porque quiere sacar a Francia de la UE. Pero a falta de más de dos meses para las elecciones, queda mucho tiempo para las sorpresas.

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