El Puerto perdió un 13,4 % de tráfico en 2016 y sus ingresos cayeron un 1,5
El tráfico del Puerto se Santander descendió un 13,4 por ciento en 2016 respecto al año anterior, lo que se[…]
El tráfico del Puerto se Santander descendió un 13,4 por ciento en 2016 respecto al año anterior, lo que se reflejó en una caída de ingresos del 1,5 por ciento para la Autoridad Portuaria en un año en el que tráfico ro-ro y, sobre todo el de automóviles, volvieron a repuntar.
La diferencia entre un resultado y otro se debe a que el movimiento portuario se mide en toneladas y en el puerto de Santander descendió el de graneles, especialmente el de carbón, mientras aumentó el de automóviles y el de los ferries, que son mercancías mucho más ligeras.
En ese aspecto ha hecho hoy hincapié el presidente de la Autoridad Portuaria, Jaime González, que ha hecho balance, en rueda de prensa, de la actividad de 2016, un ejercicio en el que se movieron 5,5 millones de toneladas frente a los 4,8 de 2015, lo que representa una caída del 13,4 por ciento.
El tráfico ro ro en su conjunto, en el que el puerto tiene "un mayor grado de especialización", creció un 1,2 por ciento y el de automóviles subió un 9,5, medido en toneladas (se movieron 668.152) y un 7,3 si se mide en unidades, con cerca de medio millón de automóviles (490.063).
En esos vehículos están presentes las 16 marcas que configuran el mercado del automóvil, algunas de ellas con perspectivas de crecimiento que repercutirán en los próximos años en el puerto de Santander, es el primero de España en la percepción de calidad en el servicio según el ránking de la asociación de fabricantes (Anfac), ha destacado González.
El otro tráfico ro-ro destacado, el de los ferries del Reino Unido, registró una caída del 11,11 por ciento arrastradas por un descenso del número de unidades transportadas (-8,7 %) mientras que aumentó el de escalas (1,1 %), pasajeros (3,5 %) y turismos (4,8 %), datos que reflejan que Britanny Ferries se está orientando más hacia al turismo que hacia el transporte.
Los peores resultados son los de los graneles sólidos, que han bajado cerca de un 20 por ciento, al pasar de los 3,5 millones de toneladas de 2015 a 2,8 millones en 2016.
Aunque en porcentaje los graneles líquidos han caído mucho más, un 48,4 por ciento, su peso en el balance total del movimiento portuario es también mucho menor, con cerca de 140.000 toneladas el año pasado y casi 271.000 el anterior.
Ante la caída en granales sólidos, el puerto está trabajando junto a los operadores para diversificar la mercancía, ahora anclada en productos que no están respondiendo a las expectativas, principalmente el carbón.
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