Las compañías de defensa se frotan las manos con Trump

Las acciones de las compañías armamentísticas han marcado niveles récord desde la elección. Están exultantes ante el aviso del presidente de EEUU a los miembros de la OTAN de que ya no podrán confiar siempre en EE.UU.

Donald Trump está en lo cierto al afirmar que los aliados de EE.UU. en la Organización del Tratado del Atlántico Norte no están pagando la cuota que les corresponde. Solo 5 de los 28 estados miembros han destinado el 2 por ciento de su producto interior bruto a defensa, como se establece en las directrices de la OTAN: EE.UU., Reino Unido, Grecia, Polonia y Estonia. Pero los estados europeos podrían estar revisando esta política, para deleite del sector armamentístico. 

El propio Trump es el catalizador del cambio. Si bien es cierto que no es famoso por la coherencia de sus políticas, su postura sobre la OTAN se ha mantenido bastante firme, para preocupación de los líderes europeos, que ya no tienen tan claro si pueden seguir confiando en el paraguas de seguridad que les ofrece EE.UU. «No nos engañemos, ninguna garantía es infinita», afirmó la canciller alemana Angela Merkel el pasado 12 de enero. 

Alemania y muchos otros estados europeos por fin están aumentando significativamente sus presupuestos de defensa. Los planes llevan en marcha desde antes de la elección de Trump y, según la normativa de la OTAN, hace mucho tiempo que deberían haberse llevado a la práctica. Pero no ha sido así, y este déficit alcanzó los 121.000 millones de dólares en precios de 2010, según los cálculos de Bloomberg basados en las estimaciones de la OTAN. 

Trump está prometiendo incrementar el ya de por sí ingente presupuesto de defensa del país, por lo que las perspectivas de frenesí comprador son una situación win-win para el sector armamentístico. Las acciones de las compañías de dicho sector - Raytheon, Lockheed Martin y Thales, entre otras, han marcado niveles récord desde su elección. «El mercado de defensa está en su mejor momento desde hace muchos años, a nivel global», afirma Richard Aboulafia, analista aeroespacial de Teal Group in Fairfax, Va.

CUESTIONADA

La OTAN se fundó tras la Segunda Guerra Mundial para proteger las democracias occidentales frente a la Unión Soviética. Una premisa de la misma es que un ataque a cualquier miembro aliado se considera un ataque a todos. Trump ha cuestionado esta premisa. Si Rusia hiciera algún movimiento contra alguno de los miembros de la OTAN en el Báltico, no acudirían en su ayuda sin revisar antes si «han cumplido sus obligaciones respecto de nosotros», afirmó al New York Times en julio. 

Antes del ascenso de Trump, los miembros de la OTAN habían acordado llegar al umbral del 2 por ciento. Una quinta parte del presupuesto debería dedicarse a comprar hardware. Alemania, que destinó un 1,2 por ciento de su PIB a defensa el año pasado, según los datos de la OTAN, ha anunciado el mayor incremento en los últimos 25 años, un aumento de 10.600 millones de dólares (11.400 millones de dólares) hasta 2020. Francia ha aprobado el aumento del gasto para 2017. 19 de los 28 estados miembros de la OTAN, incrementaron sus presupuestos de defensa en los últimos 18 meses, según indica un informe de Bank of America Merrill Lynch.

Antoni Macierewicz, ministro de Defensa polaco, afirma que el país planea completar este año un plan de sistema de defensa de misiles. También está ponderando la adquisición de nuevos submarinos, helicópteros y posiblemente, un «mayor número» de aviones de combate, afirmó en una conferencia celebrada en Varsovia el pasado 18 de enero. 

Si bien es cierto que Europa afronta una realidad estratégica en la que las garantías de la OTAN han dejado de ser incondicionales, es probable que algunos presupuestos de defensa experimenten recortes, afirmó Jan Techau, director del Foro Richard C. Holbrooke, en la American Academy de Berlin. «Los europeos van a tener que hacer algo. Aunque dudo de que se vaya a implantar el umbral del 2 por ciento de gasto a nivel global». 

La presidencia de Trump podría incrementar las probabilidades de que los demás países sigan sus pasos. El director ejecutivo de Raytheon, Thomas Kennedy, ve un paralelismo con los países de Oriente Medio que incrementaron el gasto durante los años de gobierno de Obama, al afirmarse desde EE.UU. que podrían destinar menos recursos a la región. «A estos países se les envió el mensaje de que fortalecieran sus sistemas de defensa», afirmó Kennedy en una conferencia con el sector en noviembre. Raytheon «supo leer este aviso y registró un crecimiento internacional significativo». La compañía firmó un contrato de 2.400 millones de dólares en 2014 para la venta de un escudo antimisiles a Qatar, por ejemplo. El gasto armamentístico en los países de Oriente Medio aumentó en cerca de un tercio durante los primeros seis años del gobierno de Obama, según el Stockholm International Peace Research Institute, que analiza la comercialización de armas. 

El presidente de BAE Systems, la principal compañía contratista en defensa, recibe de buen grado la presión del nuevo presidente estadounidense. «Yo personalmente estoy de acuerdo con su visión de la actividad general de la OTAN», afirmó Roger Carr a Bloomberg TV en Davos el 17 de enero. «Si participas, tienes que contribuir».
La política internacional de Trump aún está en fase embrionaria. Las personas designadas para los principales cargos han sonado menos conciliadoras respecto de Rusia: el secretario de Defensa definió al país como un «competidor estratégico» en su audiencia de confirmación ante el Senado del pasado 12 de enero e insistió en la importancia de la OTAN. Aunque Mattis sí siguió la línea marcada por Trump al afirmar que instaría a los miembros aliados a incrementar el gasto en defensa. 

Parte del capital adicional en Europa iría a proveedores locales, pero EE.UU. cuenta con ventaja en los artículos más caros, como los aviones de combate de Lockheed, afirma Loren Thompson, CEO del Lexington Institute, un grupo de expertos sobre política pública de Washington. «Teniendo en cuenta la presión que está ejerciendo Trump, cabe imaginar que habrá más estados que se sumarán al programa del F-35, de buques cisterna y de aeronaves de instrucción», afirma Thompson, consultor también de Lockheed. El programa de buques cisterna ofrece programas de repostaje aéreo y las aeronaves de instrucción permiten a los pilotos formarse en el vuelo de aeronaves de combate. 

Pero no todo son incrementos de presupuesto de defensa para los contratistas con el nuevo Gobierno. Trump ha desafiado a compañías como Lockheed y Boeing por manejar precios tan elevados. Aunque probablemente, la combinación de un presidente rebelde junto con una serie de conflictos sin resolver, suponga una receta que le va bien al sector. «Están aumentando las amenazas», afirma Thompson. «Aunque esta es una mala noticia para la mayoría de la gente, no deja de ser una buena noticia para los fabricantes de armas».

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