Thatcherismo, versión reducida, en Francia
Un seguidor de la dama de hierro, partidario de Putin, preparado para plantar frente a las aspiraciones anti-inmigración para el Estado
En los últimos 30 años, los votantes franceses han elegido a presidentes que se han ido moviendo por los límites de la política económica. El anterior primer ministro francés Fillon, de centro-derecha, es un neo-tatcheriano que pretende reducir el tamaño del Gobierno, recortar drásticamente el impuesto de sociedades y los de las grandes fortunas y rebajar las protecciones de los trabajadores. Su principal rival, Marine Le Pen, del Frente Nacional, tiene un plan económico que se podría tomar por marxista, con medidas para reforzar la red de seguridad social, levantar barreras comerciales y nacionalizar la banca.
Las drásticas medidas propuestas por ambos candidatos reflejan el malestar en Francia, con un crecimiento ínfimo y una tasa de desempleo en torno al 10 por ciento en la mayor parte de los últimos cinco años. Fillon apuesta a que los franceses prescindirán de parte de su protección social para activar el crecimiento. «Francia no va a permitir su declive», afirmó a sus seguidores tras su designación el pasado 27 de noviembre.
Le Pen apuesta a que los votantes quieren más, y no menos protección. Sus propuestas económicas, teñidas de la política anti-inmigración y anti-europeísta del Frente Nacional, por fin están saliendo a la luz. A la vista de la caótica situación del Partido Socialista, por la escasísima popularidad del presidente François Hollande, las encuestas sugieren que Fillon y Le Pen están casi seguros de que pasarán a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, del 7 de mayo, tras la primera vuelta que se celebrará en abril.
En una entrevista realizada el 27 de noviembre en la emisora de radio Europe 1, Le Pen calificó el plan de Fillon como «el peor de la historia». El principal asesor de Le Pen, Florian Philippot, comparó la propuesta de Fillon de recortar en 100.000 millones de euros (106.000 millones de dólares) el gasto gubernamental con el «veneno de la troika» que entregaron sus acreedores a Grecia; una referencia a las medidas fiscales draconianas impuestas por el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo como contrapartida de las ayudas. «¿Qué les quedará a los más desfavorecidos y a las clases medias?» preguntó en una entrevista por televisión.
VALORES FRANCESES
Fillon es un social-conservador que promete defender los «valores franceses», mantener una postura firme en términos de orden público y forjar lazos estrechos con Rusia; una postura similar a la de Le Pen. De hecho, en las primarias, Fillon ha cosechado algunos de sus mayores márgenes en regiones como el área de costa mediterránea, donde los lepenistas disfrutan de mayor apoyo.
El mensaje de Le Pen está calando entre los votantes de la clase obrera, que sienten que el sistema está en su contra. Esto recuerda mucho a Donald Trump, pero el plan económico de Le Pen se escora rápidamente a la izquierda del plan del presidente electo de EE.UU. Le Pen asegura que nacionalizará los bancos para forzar a invertir más en la industria francesa, rebajará la edad de jubilación, incrementará las prestaciones sociales para los hogares con menos ingresos y garantizará protecciones laborales como la jornada de 35 horas semanales.
Esta plataforma está muy en línea con el mensaje populista del Frente Nacional que afirma que la incesantemente elevada tasa de paro junto con el crecimiento exiguo son «culpa de otros», afirma Bruno Cavalier, economista jefe en Oddo Securities en París. «Culpan a la globalización, la competencia extranjera, Bruselas. Le Pen está diciendo que tenemos un sistema que ha fallado. Vamos a intentar algo radicalmente diferente».
Fillon se ha centrado en dos factores que suelen establecerse como causa del bajo crecimiento: ha prometido revisar la rígida legislación laboral y rebajar el tipo del impuesto de sociedades que se encuentra en el 34,4 por ciento, el tipo más alto de las grandes economías europeas, hasta el 25 por ciento. «Su programa es muy realista, serio con la comunidad económica», afirmó Pierre Gattaz, director de la patronal francesa Medef, en una entrevista concedida a Bloomberg Radio el pasado 28 de noviembre. Pero para Le Pen, el Gobierno es un «protector de la clase obrera», afirma Stéphane Henry, un abogado laboralista en Paul Hastings, París. «Sus votantes no trabajan con traje y corbata».
Un reto
El siguiente reto de Fillon es superar los 2,9 millones de votos del sector rural, mayoritariamente masculinos y de edad avanzada que recibió en las primarias, afirma Bruno Cautrès, profesor de Ciencias Políticas en París. Hasta ahora no ha habido pruebas de que Fillon vaya a arrastrar masas. Pero las encuestas sugieren que podría salir victorioso. Una encuesta realizada el 29 de noviembre por el grupo Kantar Sofres-one point concluyó que Fillon obtendría nada menos que un 34 por ciento de los votos presidenciales en primera vuelta en abril; Le Pen no superaría el 26 por ciento y otros, incluyendo a los sociales, verdes y otros partidos minoritarios se repartirían el resto. En una segunda vuelta, la encuesta predice que Fillon superaría a Le Pen con un 66 frente a un 34 por ciento de los votos. Una encuesta realizada el pasado 27 de noviembre por Harris Interactive arrojó resultados parecidos, con Fillon superando a Le Pen por un 67 frente a un 33 por ciento de los votos en la segunda vuelta.
Si bien es cierto que el apoyo al Frente Nacional ha aumentado de forma constante en los últimos años, el partido aún tiene que lograr un gran éxito electoral. Solamente ostenta 557 escaños en la Asamblea Nacional. En las elecciones regionales celebradas el pasado mes de diciembre, obtuvo más del 27 por ciento de los votos en todo el país, pero no logró el control en ninguna región.
Un gran problema para Le Pen es que muchos votantes de la clase obrera son tradicionalmente de izquierdas. Aunque no les guste la política de libre mercado de Fillon, puede que aún les gusten menos las posturas anti-inmigración, anti-musulmanes y anti-europeísta del Frente Nacional. Mientras que Le Pen es partidaria de salir de la UE, las encuestas muestran que el apoyo de Francia a la Unión ha aumentado tras la conmoción política del Reino Unido y el hundimiento de la libra tras el Brexit. Oddo's Cavalier se pregunta: «¿Este tipo de desorganización puede resultar de verdad atractiva para el votante medio de izquierdas?»