El árbitro de Italia
Mattarella lleva desde febrero de 2015 como inquilino del Palacio del Quirinal, donde sucedió a Giorgio Napolitano
Cuando las aguas de la política bajan turbias, los italianos levantan los ojos y alzan la mirada al 'Colle'. Con ese nombre designan al Quirinal, sede de la presidencia de la República ubicada en una de las míticas siete colinas ('colle', en italiano) de Roma. Ante la endémica inestabilidad del poder ejecutivo, con 63 Gobiernos en los últimos 70 años, los jefes de Estado se ha convertido en personajes imprescindibles para poner paz entre los partidos e intentar desatascar las sucesivas crisis. Ahora le ha llegado el turno a Sergio Mattarella, un comedido siciliano de 75 años que fue ministro de diversas carteras en varios Gabinetes en los años 80 y 90 para ser nombrado luego juez del Tribunal Constitucional. Lleva desde febrero de 2015 como inquilino del Palacio del Quirinal, donde sucedió a Giorgio Napolitano.
Italia confía en la capacidad de Mattarella para afrontar el caos político provocado con el fracaso del referéndum constitucional del pasado domingo y la consecuente dimisión de Matteo Renzi. El hombre que lo puso en el cargo lo elogió en su despedida, diciendo que su "seriedad, autoridad y sólida energía" son una garantía para los ciudadanos en este complicado momento. El presidente es un hombre curtido al que el terrorismo impulsó a entrar en la vida pública.
Drama familiar
El político era su hermano mayor, Piersanti, asesinado por un sicario de la Cosa Nostra el 6 de enero de 1980 cuando era presidente del Gobierno regional siciliano. Aquel día, fiesta de la Epifanía, toda la familia Mattarella se dirigía en coche a una parroquia de Palermo para acudir a misa. El asesino disparó ocho tiros que acabaron con la vida de Piersanti y a Sergio, quien entonces trabajaba como profesor universitario, le tocó sacar a su hermano mayor medio muerto del automóvil. Aquella experiencia le hizo entrar en la Democracia Cristiana, donde supo sobrevivir a su desmoronamiento para pasar primero al Partido Popular italiano y más tarde a El Olivo, la coalición que daría vida al Partido Democrático, la principal formación del centro izquierda del país y a la que pertenece Renzi.