Elecciones en Austria: Los ultras tropiezan
El candidato independiente y antiguo presidente de Los Verdes, Alexander van der Bellen, será el nuevo máximo mandatario del país
El temido viraje hacia el populismo de derechas y xenófobo no se produjo finalmente en Austria. El candidato independiente y antiguo presidente de Los Verdes en la república alpina, Alexander van der Bellen, será el nuevo máximo mandatario del país. El viejo profesor de Economía se impuso más claramente de lo esperado en la repetición de la segunda vuelta de las presidenciales a Norbert Hofer, el representante del polémico Partido Liberal Austriaco (FPOE), formación hermanada con el Frente Nacional galo de Marine Le Pen y el Partido de la Libertad holandés de Geert Wilders.
Sólo media hora después del cierre de los colegios electorales, Hofer reconoció su derrota en un mensaje en Facebook en el que dio las gracias a sus seguidores y trasladó su «infinita tristeza» por no haber logrado la victoria. «Me habría gustado cuidar de Austria», dijo. Tras felicitar a Van der Bellen por su victoria, pidió a todos los austríacos «mantenerse unidos y trabajar juntos» y anunció que volvería a intentarlo en las presidenciales en 2022: «Jamás dejo a mis electores en la estacada».
Menos conciliador y visiblemente irritado por el fracaso de su candidato se mostró el presidente del FPOE, Heinz Christian Strache, que atribuyó la derrota a «la campaña del miedo» y acusó al equipo de Van der Bellen de difamar constantemente a Hofer acusándolo de «nazi». El sucesor al frente de los liberales austríacos del fallecido y legendario Jörg Haider anunció que Hofer será, tras él mismo, el número dos de la lista para las próximas legislativas, que predijo se adelantarán a la próxima primavera aunque están previstas para 2018.
Visiblemente aliviado por el resultado de las presidenciales, el canciller federal, el socialdemócrata Christian Kern, subrayó que «los electores han demostrado lo importante que les resulta la democracia». Kern expresó su «respeto» hacia el candidato del FPOE y se felicitó de que «tendremos en Van der Bellen un presidente que representará a Austria de manera extraordinaria en casa y el extranjero».
Sorprendido por el rápido desenlace de la votación, Van der Bellen manifestó que quiere ser el presidente de todos los austríacos y recordó que «desde el principio argumenté a favor de un país proeuropeo y también por valores que me motivan, libertad, igualdad y solidaridad con los menos favorecidos por nuestro sistema económico». Van der Bellen y Hofer, que se dieron la mano poco después de conocerse el triunfo del primero, se declararon agotados tras un año de campaña en unos comicios que debían haberse decidido en mayo, pero que debieron repetirse por errores de forma en el recuento y además sufrieron un aplazamiento por un bochornoso fallo en la confección de los sobres para la votación prevista en octubre.
El nuevo presidente, de 72 años, consiguió reunir el respaldo de todas las tendencias políticas del país, desde la izquierda al centro derecha, en una inusual coalición que tuvo como único objetivo evitar que el representante de la ultraderecha y de una política de tinte racista y xenófobo ocupase la sede de la presidencia en el Hofburg, el antiguo palacio imperial. Según se acercaba la fecha electoral y Hofer hacía su tono más agresivo, aumentaba el número de políticos y famosos que declaraban su apoyo público al antiguo presidente de Los Verdes.
La victoria de Van der Bellen acaba además con la teoría del dominó según la cual un país occidental tras otro iba a caer en manos del populismo de extrema derecha. 'Brexit', Trump, Hofer, Wilders y Le Pen era hasta ayer la sucesión de triunfos electorales en la hoja de ruta de los ultranacionalistas y el temible guión que veían cumplirse paralizadas las fuerzas democráticas. De ahí la reacción popular en la república alpina y la fuerte subida de la participación que aupó al viejo profesor.
Tras impedir que los populistas del FPOE ocupen la jefatura del estado, Van der Bellen quiere evitar que esa formación llegue a tomar la cancillería federal. Incluso ha anunciado públicamente que como presidente del país jamás encargará, tras una eventual victoria en las legislativas, la formación de gobierno a Strache. Lo tendrá complicado. Desde hace año y medio todas las encuestas sobre intención de voto en Austria sitúan a los liberales como primera fuerza política del país con un 35% de votos.