¿Se recuperará OHL tras este «annus horribilis»?

La constructora sufre en bolsa por unos malos resultados, otra rebaja de la calificación del rating y la exposición a México tras la victoria de Trump. Pero hay quien cree que el valor podría dispararse si endereza su rumbo.

El 2016 va camino de convertirse en un auténtico «annus horribilis» para OHL. Si este verano vivía la mayor caída de su historia (un 24 por ciento) tras la rebaja del rating por parte de Moody's después de unos malos resultados; estos días ha vuelto a repetirse la misma situación: cuentas decepcionantes y nuevo recorte de la agencia de calificación de riesgos, que hunde aún más su deuda en la categoría de los bonos basura. Una situación que se ha visto agravada por el desplome de OHL México tras la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Como resultado, la acción ha caído un 22 por ciento desde el anuncio de las cuentas; con lo que el descalabro para el conjunto del año se sitúa ya en el 50 por ciento. Una situación que ha llevado a Bankinter a reducir drásticamente su recomendación sobre el valor de «comprar» a «neutral», con un precio objetivo de 2,8 euros, respecto a los 4,2 que tenía hasta ese momento.

Pero lo curioso es que, en este contexto tan negativo para la compañía, en el que los inversores huyen del valor como de la peste, hay quien ve una oportunidad.
Es el caso de Jesús de Blas, de Bankoa-Crédit Agricole, quien opina que si la compañía endereza el rumbo podría convertirse en la próxima Arcelor Mittal (que sube un 130 por ciento en bolsa tras una reestructuración del negocio y una recuperación de los precios de las materias primas). En ese sentido, De Blas pone el ejemplo de otro de los grandes paradigmas de este tipo de movimientos: Gamesa, que sube un 1.500 por ciento desde los mínimos de 2012.

Ángel Pérez, analista de Renta 4, también opina que OHL puede ser «una acción interesante para entrar», pues solo el valor de los activos que tiene en cartera supera «con creces» la cotización actual. «La tenemos valorada de manera conservadora por todo lo que ha pasado y, aún así, la tenemos por encima de 4 euros. Vemos potencial a la cotización actual», dice este experto. Por eso, aunque evita compararlo con los llamativos casos de Arcelor y Gamesa, dice que puede ser una buena opción para perfiles con tolerancia al riesgo. Aunque siempre con muchas cautelas pues reconoce que, ahora mismo, no se ve el suelo en el valor, que podría seguir cayendo (al menos, de manera temporal). 

Pero ¿cuál es el cambio de rumbo que debe acometer la compañía para recuperar el favor de los inversores? En este punto, todos los analistas coinciden en señalar que OHL «se juega los cuartos» en dos asuntos. En primer lugar, en el programa de desinversiones incluido en su plan estratégico y que debería aportar unos 300 millones antes del primer trimestre de 2017. «La acción evolucionará en la próximas semanas y meses dependiendo de los precios a los que se efectúen las ventas», explica una fuente del mercado.

La segunda clave es la remodelación del área de construcción del grupo, que ha quedado lastrada por los sobrecostes y los impagos de los grandes contratos internacionales. «Hay muchas dudas sobre algunos proyectos de la constructora. Se está viendo que están provocando fuertes deterioros de caja y han lastrado mucho los resultados. En el punto máximo, estos proyectos provocarían un deterioro de caja de unos 300 millones», según Pérez, quien añade que resolver este problema pasa por una buena rotación de los activos. «Si consigue mejorar la estructura de la división de construcción, el valor podría dispararse. Aunque, por el momento, pensamos que va a ser un proceso lento» de hasta «dos y tres años», dice Pérez, quien insiste en mantenerse «cauto» en el valor, por mucho que también enumere otros catalizadores que podrían darle alas. Por ejemplo, recuerda que la compañía está «bien posicionada en Estados Unidos y podría optar a grandes proyectos» del plan de infraestructuras de Donald Trump.

Asimismo, aunque la devaluación de OHL México ha sido citada como uno de los problemas de la compañía, Rafael Fernández de Heredia, analista de GVC Gaesco Beka, recuerda que la caída de la cotización ha llevado al fondo australiano IFM a estudiar una OPA de exclusión sobre la filial mexicana con una prima sobre el precio de mercado, lo cual sería positivo para la matriz.

En todo caso, Fernández de Heredia se sitúa a medio camino entre los analistas que ven una oportunidad y los que no quieren saber nada de OHL. En su caso, recomienda esperar a ver cómo se van ejecutando las medidas anunciadas antes de pensar en entrar. «El nuevo management me convence. Está haciendo lo que tiene que hacer y va en la dirección correcta. Pero es un mercado difícil y tiene que vender muchos activos. Habrá que ver si se producen esas ventas y si se hacen a precios atractivos», asevera, en una opinión compartida por otro analista que prefiere mantenerse en el anonimato: «Es una compañía que ha decepcionado bastante durante bastante tiempo y hay que exigirle algo más para entrar».

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