Unos 75.000 litros se utilizan como munición en la Batalla del Vino de Haro
Unos 75.000 litros de vino se han utilizado hoy como munición en la insólita Batalla del Vino de Haro, en[…]
Unos 75.000 litros de vino se han utilizado hoy como munición en la insólita Batalla del Vino de Haro, en la que se han empleado todo tipo de "artilugios", con los que, durante una hora, unas 7.500 personas se han "teñido" de morado.
El Ayuntamiento de Haro ha aportado 5.000 litros de vino para esta Batalla, pero la cifra se ha "multiplicada por muchos más, hasta los 75.000", que han aportado las cuadrillas, "cada vez más organizadas, y que han convertido el paraje de los riscos de Bilibio en un río de vino".
Así lo ha explicado a Efe el concejal de Cultura y Turismo de Haro, Leopoldo García, quien ha destacado que el buen tiempo ha propiciado una "bonita batalla" y que, después de la misma, los romeros se hayan podido secar al sol mientras almorzaban en las campas de este singular paraje.
La Batalla del Vino, que se remonta al año 1949 y que está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional desde marzo de 2011, se celebra cada 29 de junio, festividad de San Pedro.
En esta ocasión, al no coincidir en fin de semana, ha predominado la presencia de vecinos de Haro y de municipios limítrofes, pero también de un considerable número de turistas, ha explicado.
El edil de Cultura ha precisado que, entre los "ya habituales" a la batalla ha habido un grupo de turistas australianos, que, antes de trasladarse a Pamplona para participar en los "snfermines", recalan en Haro, donde son "ya parte de esta fiesta y se han convertido en un clásico".
Tampoco han faltado turistas japoneses que, como los australianos, no han querido perderse esta batalla, tras la que apurarán unos días en tierras riojanas y navarras para asistir, después, a las fiestas de San Fermín.
Entre los participantes, cinco periodistas internacionales, invitados por La Rioja Turismo para conocer distintos recursos de la región, también han seguido la Batalla del Vino.
"Y es que todo el que viene una vez a la Batalla del Vino de Haro repite" y lo hace con el mismo entusiasmo que los vecinos de esta ciudad, provistos de "armas" tan diversas como sulfatadoras, botas y porrones; además del "bricks" grandes de plástico que, en conjunto, convierten el paraje de los riscos de Bilibio en "un río de vino, que es la gracia de la Batalla", ha precisado.
Así ha sucedido hoy entre las 09:30 horas -después de la misa en la ermita de San Felices de Bilibio- hasta las 10:30 horas, sesenta minutos intensos, en los que todas las "armas" se han quedado escasas para esta incruenta batalla, como botas, incluso sulfatadoras, para lanzar los miles de litros de vino, que se han convertido, un año más, en la esencia de la fiesta.
Sobre el operativo de la Batalla del Vino, ha señalado que todo ha transcurrido con normalidad y sin incidentes, gracias, además, a los autobuses que, desde las 7:00 horas, han comenzado a trasladar a los romeros desde Haro hasta los dos kilómetros que separan esta localidad con los riscos de Bilibio y la ermita de San Felices.
"Esto es tan importante porque la víspera de la batalla es una noche de fiesta y algarabía", que se prolonga, incluso, hasta el amanecer en esta ciudad riojana, que estos días celebra sus fiestas patronales de San Juan y San Pedro, ha indicado.
Tras la batalla, los romeros, "todos teñidos de morado", han bajado hasta Haro para participar en las tradicionales vueltas.
El concejal ha recordado que este año se ha creado una comisión mixta, formada por el Ayuntamiento de Haro y del Gobierno riojano, para iniciar el expediente de solicitud de declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional.
"Se está haciendo un trabajo muy minucioso", con la previsión de poderlo entregar en los próximos meses ante la Secretaría de Estado de Turismo y el deseo de que el próximo año la Batalla del Vino tenga ya su título de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
La Batalla del Vino conmemora una vieja costumbre, en la que las autoridades y los miembros de la Cofradía de San Felices colocan el pendón de la ciudad de Haro para dejar claro que los riscos de Bilibio son un estratégico lugar que pertenece a los jarreros.
Los "pleitos" entre los vecinos de Haro y los de la vecina ciudad de Miranda de Ebro (Burgos) por la posesión de los riscos es el origen de esta tradición.
La historia cuenta que, según una sentencia del Reino de Castilla de 1290, Haro tenía que reivindicar los riscos de Bilibio cada 29 de junio, festividad de San Pedro, ya que, de no hacerlo, pasaría a posesión de Miranda de Ebro.
Los romeros que acudían a cumplir con el rito, a finales de los años cuarenta del siglo pasado, iniciaron, como diversión, los primeros escarceos de tirarse vino para terminar en toda una "batalla". EFE.
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