EEUU: Los inversores, convencidos de que la inflación seguirá bajo control

La economía estadounidense sigue creciendo con fuerza. Esto fue, en pocas palabras, el mensaje del informe preliminar del PIB del[…]

La economía estadounidense sigue creciendo con fuerza. Esto fue, en pocas palabras, el mensaje del informe preliminar del PIB del tercer trimestre, registrando una expansión anualizada del 3.5%, después de una expansión del 4.2% en el segundo trimestre. Durante los últimos 12 meses el crecimiento real del PIB estadounidense ha crecido un 3%, siendo su expansión más rápida desde 2015.

No obstante, a diferencia del pasado trimestre, la expansión económica ha sido mucho menos sincronizada entre varios componentes de la economía. Concretamente, las inversiones comerciales y residenciales se estancaron durante el verano, mientras que los inventarios se acumularon al ritmo más rápido en tres años. Por su parte, las exportaciones han tenido su primer descenso trimestral en dos años y las importaciones han alcanzado un nuevo récord. En última instancia, solo el consumo de los hogares continuó su mejora, registrando otro trimestre de crecimiento anualizado del 4%, todavía respaldado por un mercado laboral fuerte y menores impuestos.

En un entorno caracterizado por la desaceleración de China y los obstáculos para el comercio mundial, el consumo de los hogares sigue siendo un importante motor para el crecimiento económico de las economías desarrolladas, con el apoyo de unas tasas de paro bajas o en descenso, unos salarios en ascenso y, en algunos casos, políticas presupuestarias expansivas. Además, por primera vez desde la gran crisis financiera, el interés de las letras del Tesoro de Estados Unidos es superior a la inflación y los inversores estadounidenses ya no necesitan asumir riesgos adicionales para preservar el poder adquisitivo de sus ahorros. 

La tasa de desempleo continúa bajando y alcanzó en octubre el 3,7%, su nivel más bajo en casi medio siglo, frente al 10% de 2009. Durante varios años, el descenso del desempleo no pudo desencadenar un rebote significativo en el deprimido crecimiento de los salarios. Parece que este año finalmente ocurrirá, ya que la escasez de mano de obra y el aumento del salario mínimo por parte de varios grandes empleadores de los Estados Unidos finalmente están elevando los salarios nominales y los costos de empleo. 

Dada la dependencia del crecimiento de Estados Unidos en el consumo de los hogares, esta aceleración en los aumentos de salarios es bienvenida. Además, ayuda a compensar el impacto negativo del aumento de los precios de la energía en el poder de compra y, en general, el nivel de inflación ligeramente más alto. De hecho, el crecimiento del salario medio real por hora apenas se ha incrementado este año y sigue por debajo del 1 %. El poder adquisitivo real de los hogares tiene que seguir aumentando para poder respaldar el consumo y la expansión del PIB de aquí en adelante. 

Por su parte, los rendimientos nominales de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años subieron por encima del 3,2% en octubre por primera vez desde 2011 y los inesperados datos de actividad y los comentarios del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, sobre el hecho de que la Fed no se acerca al final de su ciclo de alzas de tipos llevaron a un repentino salto en los rendimientos. El anuncio de la Fed en su reunión de septiembre actúa ahora como un poderoso imán y absorbe capitales de los activos que no ofrecen una compensación suficiente frente a la rentabilidad de un simple depósito. 

Sin embargo, este movimiento fue peculiar en el sentido de que fue causado casi exclusivamente por el aumento de los tipos reales a largo plazo, mientras que el componente de expectativas de inflación apenas se movió, incluso disminuyendo a finales de mes. Los tipos nominales a largo plazo son una combinación de expectativas sobre la inflación y los tipos futuros a corto plazo. 

En este sentido, el hecho de que solo los tipos reales subieran en octubre sugiere que los inversores siguen firmemente convencidos de que la inflación permanecerá bajo control en el largo plazo. Esto puede deberse a que, si la Fed continúa subiendo los tipos a corto plazo, la economía estadounidense no podrá sobrecalentarse hasta el punto de que finalmente genere cierta presión inflacionista. Está impresión queda reforzada por el hecho de que la inflación aún tiene que hacerse notar en Estados Unidos, a pesar del fuerte crecimiento económico y del bajo desempleo.

Adrien Pichoud, Chief Economist Portfolio de SYZ AM.

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