Bodegas Nestares Eguizábal, la apuesta por los vinos de finca y exportación

La apuesta por la exportación y por la elaboración de vinos de finca, de acuerdo con las características peculiares de[…]

La apuesta por la exportación y por la elaboración de vinos de finca, de acuerdo con las características peculiares de sus propios viñedos, son señas de identidad de Bodegas Nestares Eguizábal, ubicadas en Galilea (La Rioja) y que vende en el exterior cerca del 70 % de su producción.

Las propietarias de esta bodega familiar, María José y María Luisa Nestares, y su enólogo, Alberto Pedrajo, han explicado a Efe que, desde los inicios de la bodega, en 1998, ya se plantearon la elaboración de vinos de finca, según las diferentes singularidades de sus parcelas, situadas en distintos parajes.

La bodega, de cuyos viñedos es responsable José Ramón Eguizábal, dedica cada una de sus cuatro parcelas a la elaboración de cuatro tipos distintos de vino: jóvenes, media crianza; crianza y reserva; y de autor, ha añadido María Luisa Nestares.

Se ha referido a que ellos ya tomaron hace muchos años esta opción, que ahora está de actualidad, dado que varias asociaciones de bodegas han planteado en el seno de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, formada por viñedos riojanos, vascos y navarros, el reconocimiento de los vinos de finca, que, al igual que los de media crianza, no figuran como una categoría.

Pedrajo ha subrayado que entre los vinos de los que se sienten más "orgullosos" se encuentran los de media crianza, en los que buscan integrar los dos que tradicionalmente elaboran: el joven, que es fresco y afrutado; y el crianza, que es más clásico y con un toque de madera.

Ha explicado que el vino de medio crianza, categoría que sí está reconocida en otras denominaciones de origen, como Ribera de Duero, pasa seis meses en barrica, frente a los doce que, como mínimo, establece Rioja para que sea considerado como crianza.

"No es habitual en Rioja elaborar un vino de media crianza, que está a caballo entre el joven y el crianza, pero cada vez hay más bodegas que lo hacen, aunque creo que en la DOCa no ha interés por reconocer esta categoría porque apuesta por el proceso de crianza", según Pedrajo.

La opción de esta bodega por los vinos de finca tiene como fin "llamar la atención, hacer marca y ayudar a nuestro consumidor a conocernos mejor", ha apostillado María José Nestares.

Esta bodega familiar tiene su origen en el viticultor José María Nestares, padre de las actuales propietarias, quien, en 1998, comenzó con la elaboración de vino a granel; después, pasó a embotellar para hacer "el mejor vino joven posible" y, de forma progresiva, empezaron con el vino de crianza.

"Lo que buscamos son vinos con peculiaridad, con personalidad, singulares", según Pedrajo, ya que esta bodega apuesta por "vinos un poco distintos, no solo jóvenes, sino más maduros, criados y con unas técnicas de elaboración algo diferentes y alejados de la intervención", para lo que usan una selección de levaduras propias.

Otro de los objetivos de la bodega, que cada dos años explora un nuevo mercado internacional, ahora centrada en los de México y Estados Unidos, es aumentar sus ventas en el exterior, que alcanzan el 70 % y la previsión es llegar al 80 % porque "hay recorrido", según María José Nestares.

Francia, Suecia, Brasil, Costa Rica, Reino Unido, Alemania, Italia, China y Australia son algunos de los destinos de los vinos "amables, accesibles y más naturales, con menos intervención", que elabora Nestares Eguizábal, cuya producción es de unas 100.000 botellas anuales y dispone de unas 200 barricas, de las que el 70 % es de roble americano y el 30 %, de roble francés.

Sus vinos se elaboran exclusivamente con uvas de la variedad tempranillo, procedentes de viñedos propios, situados en la meseta que separa los valles de Ocón y Jubera, en un altiplano que oscila entre los 520 y los 650 metros de altitud, con influencia mediterránea y atlántica.

Ello forma un "microclima un poco especial", con unas características peculiares, en lo que influye, además de la tierra, que estos viñedos se encuentran a mayor altura que algunos de La Rioja Alta, mientras que Galilea está enclavada en La Rioja Baja.

El nuevo proyecto en el que ya trabaja esta bodega de la DOCa Rioja es la elaboración de vinos blancos de crianza, que verán la luz en el plazo aproximado de dos años.

Pedrajo ha aseverado que será "un vino blanco con carácter", elaborado con uvas de la finca El Olivar, una de las de mayor altitud de Galilea, a unos 700 metros.

"Nuestra experiencia en los viajes a países extranjeros nos muestra que es el vino blanco el que más se bebe y no tenemos que olvidar que, en el pasado, Rioja fue tierra de blancos", ha asegurado. EFE.

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