¿Lastrará a DIA la rebelión de sus franquiciados?

Un grupo de franquiciados de DIA se querella contra la cadena por supuestas prácticas abusivas. Los analistas admiten que habrá ruido en el valor pero quitan hierro al asunto. La clave son las ventas comparables.

Los títulos de la cadena de supermercados DIA han comenzado el año con sobresaltos. Ahora que los fundamentales comienzan a dar importantes síntomas de mejora, en especial en las ventas comparables en Iberia, llega la tormenta financiera provocada por la caída del petróleo y las dudas sobre la economía china, a lo que hay que sumar la querella presenta por un grupo de franquiciados, quienes acusan a la compañía de los delitos de estafa, falsedad documental, apropiación indebida, delito informático, coacciones, amenazas y maltrato psicológico. 

El tema no es nuevo porque la Asociación Nacional de Afectados de Franquicias de DIA (Asafras) lleva ya tiempo intentando que se abra una investigación contra la cadena en la Audiencia Nacional y en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), algo que no ha sucedido pues desde el regulador de los mercados no han encontrado razones que lo justifiquen. Los afectados denuncian supuestas conductas abusivas (imposición de precios, obligación de venta de artículos con márgenes negativos, trato discriminatorio) en el ámbito de sus relaciones comerciales con DIA. Pero como ya dejó claro la CNMC en abril de 2014, no se deducen indicios de estas prácticas.

Ahora la polémica se ha avivado con la admisión a trámite de una nueva querella a la que podrían sumarse más de 60 franquiciados afectados. Y todo se ha amplificado por la caída de los mercados financieros globales. La cuestión es hasta qué punto esta batalla judicial puede afectar a la cotización de DIA. Fuentes de la cadena consultadas por INVERSIÓN & Finanzas.com explican que «no hemos recibido constancia de esta querella» e insisten en que, con más de 3.000 franquicias en todo el mundo, «tenemos un nivel de litigios muy bajos, prácticamente nulo». Y añaden: «Nuestro sistema está contrastado y llevamos más de 26 años franquiciando». 

Ruido

Sobre el efecto en el valor, los analistas de Sabadell consideran que estamos ante una «noticia negativa pero de impacto limitado, ya que la admisión a trámite tan sólo supone el inicio de una investigación, por lo que el proceso estaría en una fase muy inicial». Estos mismos expertos recuerdan que «el número de litigios del Grupo en España es muy bajo». Antonio Pausa, analista de Intermoney Valores, no ve relación alguna entre los descensos en bolsa y la querella: «Es un tema recurrente que a efectos de cotización genera ruido y no es bueno, pero que no justifica las caídas en bolsa que lleva DIA», apunta. A similares conclusiones llega Gonzalo Sanz, analista de Mirabaud Securities en España, cuando recuerda que el número neto de franquicias se incrementa cada año. «Si de verdad las franquicias fueran tan malas y DIA fuera tan opresor, lo que veríamos es un descenso en lugar de un incremento», dice Sanz. 

Factores que penalizan la cotización

En lo que sí coinciden los expertos consultados es en el diagnóstico sobre los factores que han lastrado en bolsa la cotización de la cadena. Por un lado, «la crisis que viven los mercados financieros; luego Argentina y Brasil y por último, las ventas comparables en Iberia», indica Pausa. En la misma línea, Rodrigo García, analista de XTB, ofrece más datos. «DIA Saca un 13 por ciento de su negocio de Argentina, un 19 por ciento de Brasil, y un 2,1 por ciento de China. Es un trío de países muy delicado». Además, Pausa añade que Brasil está en «una dinámica muy negativa», con una crisis económica y también política. Por el contrario, Argentina es otra zona de riesgo, pero ya mostró «buenos resultado en el tercer trimestre», indica Pausa. Además, ahora cabe hacer una lectura optimista respecto al cambio de gobierno. 

La otra variable crítica que incide en la cotización de DIA, como así reconocen todos los expertos, es la evolución de las ventas comparables en la península ibérica. «Este es el argumento que ha justificado una penalización muy severa a lo largo de 2015, porque la variable ha evolucionado negativamente», explica Pausa. En este sentido, Gonzalo Sanz recuerda que «llevamos once trimestres con caídas de las ventas comparables, y eso al final a todo el mundo le acaba inquietando», pues el modelo de negocio se pone en duda. La buena noticia respecto a esta variable clave es que la tendencia negativa está a punto de desaparecer. Antonio Pausa considera que veremos en 2016 «la mejora de las ventas a superficie comparable» por efecto base en la comparación y por la mejora del consumo. Y Gonzalo Sanz es de la misma opinión cuando apunta que «el dato del cuarto trimestre será negativo, tanto en España como en Iberia, pero muy poco, y a partir de aquí podríamos esperar que entrara en positivo en 2016».

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