Abengoa afronta la negociación de su nueva estructura financiera y de capital
Abengoa se enfrenta a la "delicada" negociación de la reestructuración de deuda con sus acreedores, con los que tiene que[…]
Abengoa se enfrenta a la "delicada" negociación de la reestructuración de deuda con sus acreedores, con los que tiene que alcanzar un acuerdo antes del 28 de marzo que defina su nueva estructura financiera y de capital para evitar el concurso.
Esta nueva fase se abre después de que el consejo de administración avalara ayer el plan de viabilidad que pretende sanear y reducir la compañía, a la que da "visibilidad" y que todavía tiene que ser consensuado con los acreedores, según han indicado a Efe fuentes cercanas a la negociación.
La principal misión de estas negociaciones es evitar un concurso de acreedores que sería el mayor de la historia de España y que conduciría a la empresa a la liquidación, ya que impediría el normal desarrollo de los proyectos.
Para ello, la deuda tendrá que pasar de los casi 9.000 millones actuales a alrededor de 3.000 millones, algo que podría conseguirse mediante quitas o entrada en el capital de los acreedores, diluyendo significativamente a los actuales accionistas.
En paralelo, la compañía negocia con los proveedores, a los que adeuda unos 5.000 millones de euros, la ampliación de plazos, con el objetivo de que el suministro no se vea interrumpido.
Especialmente delicadas son las negociaciones relativas a los 500 millones de deuda vencida con proveedores, a los que se podrían sumar otros 300 millones adicionales en los dos meses que restan de preconcurso.
Antes de esto, empresa y acreedores tendrán que consensuar el detalle de un plan cuyo borrador logró ayer el visto bueno del consejo de administración del grupo y que pasa por reducir el tamaño de la compañía y limitarla a las actividades principales.
En virtud de este plan, el grupo se centrará en los negocios de ingeniería y construcción que considera principales, fundamentalmente generación eléctrica -sobre todo solar-, desalación y transporte de energía, así como operación y mantenimiento.
En cambio, se desprenderá de las actividades consideradas no estratégicas, como los biocombustibles de primera generación, que ya ha puesto a la venta y que, considera, no afectará a la capacidad de negocio del grupo.
También mantendrá parte de sus actividades de investigación y desarrollo, con el objetivo de ofrecer tecnología propia, y se centrará en América, Medio Este y Norte de África, África del Sur y Europa Occidental.
El plan de desinversiones, que procede del plan estratégico presentado el pasado año y también recogido en el documento industrial, ya ha marcado su primer hito con la venta de la antigua sede de la compañía en Madrid.
Actualmente está a la venta, además del área de bioenergía, la antigua sede de Abengoa en Sevilla, terrenos y plantas de generación, un proceso en el que esperan registrar avances en los próximos días.
Precisamente estas desinversiones constituyen una de las vías planteadas para lograr liquidez a corto plazo, fundamentalmente mientras se define la reestructuración de la deuda.
En estos momentos, Abengoa negocia con los fondos titulares de bonos de la compañía una inyección de liquidez de alrededor de 165 millones de euros, cuyo interés ha sido cuestionado por la banca.
Además, los bonistas exigen como garantía acciones de la participada Atlantica Yield, que tendrían que compartir con la banca, por lo que se plantea que esta pida a cambio otros activos -probablemente plantas de biocombustibles- como prenda.
Con respecto al empleo, la compañía no se plantea reducciones salariales, al considerar que las retribuciones están en línea o por debajo del sector, y considera que los eventuales ajustes de plantilla "no tendrán mucho recorrido" y serán menos relevantes en España que en otros mercados.
Abengoa ya ha reducido su plantilla en algunos cientos de personas mediante la no renovación de contratos temporales y esta podría minorarse a medida que se vendan plantas, con sus correspondientes empleados.