Los metales, por los cerros de Úbeda

A pesar de la volatilidad presente en los mercados de divisas, las incertidumbres políticas y económicas de la vieja Europa[…]

A pesar de la volatilidad presente en los mercados de divisas, las incertidumbres políticas y económicas de la vieja Europa y la creciente preocupación por la amenaza yihadista, los metales preciosos ni forman un soporte sólido ni rompen la secuencia de máximos y mínimos descendientes. Es como si se hubieran perdido por los Cerros de Úbeda, en pequeños movimientos que hasta dificultan la operativa en intradía.

El oro, al menos si tuvo su momento de rebote, hasta que tropezó con el anterior soporte de los 1.220 dólares, ahora convertido en resistencia, antes de renovar una secuencia de micro impulsos alrededor de la base del canal bajista dibujado desde finales de enero. 

El objetivo sigue apuntando a la zona entre los 1.185 y los 1.165 dólares como soporte fiable y probable de esta fase. Es una zona que difícilmente se perdería sin un rebote o fase lateral previa y cuya perforación dañaría notablemente las posibilidades de que el metal amarillo abandone el proceso de corrección bajista de los últimos cuatro años.

Sin embargo, en caso de que el valor del oro en su cruce con el dólar se alcance la proyección de soporte en la secuencia actual de mínimos descendentes, o con un tirón por debajo del suelo del canal bajista, de nuevo sería una ocasión magnífica para especular en el corto plazo y también para realizar compras con vocación de medio y largo plazo. En primer lugar porque las divergencias presentes en los indicadores, con mínimos en dirección opuesta a los de la gráfica del oro, abrigan la expectativa de un próximo rebote; en segundo lugar porque la proximidad del soporte, y por consiguiente del stop de limitación de pérdidas, permite dejar el riesgo en el terreno de lo tolerable.

El resumen es que la especulación a la baja es complicada por la cercanía del soporte, circunstancia que impide mantener una buena relación entre el beneficio esperado y el riesgo asumido en la operación y que, si bien cualquier precio por debajo de los 1.200 dólares parece atractivo, los intentos alcistas han de esperar a que o se logre la banda entre los 1.185 y los 1.165 o que los máximos relevantes comiencen a ser ascendentes.

La plata, enclaustrada en un rango lateral

La plata puso a prueba los 16,80 sin superarlos y en los últimos días de la pasada semana se mantenía en un intervalo lateral entre los 16,60 y los 16 dólares, con una secuencia de cotizaciones erráticas que impiden tomar decisiones con comodidad.

Lo más lógico es que el precio llegue a acomodarse entre los 15,80 y los 15,50 dólares que apuntalaron el segundo tramo del rebote en enero. Pero a diferencia del oro, debido a que la plata mantiene proyecciones bajistas de medio y largo plazo pendientes de cumplirse, no parece conveniente apostar a ciegas por la validez del soporte; la prudencia invita a ser paciente y esperar a que se supere una resistencia antes de realizar compras.

Las posiciones bajistas de corto, medio y largo plazo sobre la plata, se pueden mantener ajustando los stop de protección a medida que se vayan marcando nuevos mínimos. Para todo lo demás, paciencia.

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