Los economistas aconsejan vincular la pensión a todo el trabajo y la esperanza de vida

Desde Fedea proponen un sistema de cuentas nocionales, que genera un fondo virtual sin prestaciones definidas con anterioridad

«No hay soluciones mágicas al problema de las pensiones» Lo que aparentemente puede resultar una perogrullada toma otro cariz si lo ponemos en boca de economistas, los especialistas que en teoría deberían aportar ideas para la resolución del desequilibrio creciente entre el número de personas que se jubilan y aquellas que aún continúan trabajando. Hoy en día hay poco más de dos afiliados de pago (2,3) al sistema de la Seguridad Social por cada beneficiario del mismo.

Por eso, desde la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que tiene entre sus patronos a las principales entidades financieras del país y al propio Banco de España, recomiendan ahora la adopción de un sistema de cuentas nocionales a imagen del ya implantado en algunos países nórdicos (Suecia y Noruega) y del este de Europa (Letonia y Polonia), y al que hace poco se ha sumado Italia. Al igual que el método actual sería público y de reparto; la diferencia radica en cómo cuantificaría la pensión para asegurar la estabilidad del sistema.

Y como su nombre indica, las cuentas nocionales son básicamente un fondo virtual donde se van acumulando las aportaciones que el trabajador va haciendo al sistema. Así, a más años empleado y mayor sueldo, pensión más elevada, y justo al contrario si se trabaja menos y la retribución también es inferior.

A imagen de la vida laboral

Pero que no haya lugar a engaño. La fórmula de Fedea, a diferencia del modelo actual (la pensión de jubilación se calcula combinando el número de años cotizados con las aportaciones de los últimos 25), no conlleva una prestación definida. La justificación de las cuentas nocionales, al igual que el historial de vida laboral que la Seguridad Social manda cada año a todos los trabajadores, es que cada uno pueda saber de forma periódica cómo marcha su fondo.

Al fin y al cabo hablamos de un registro contable, sin dinero real y donde cada trabajador pasa a ser una especie de accionista a futuro del Producto Interior Bruto. Y es que aunque los defensores del sistema nocional -Unespa, la patronal de las aseguradoras, y Analistas Financieros Internacionales (AFI) son otros- sostienen que es una forma «más equitativa de asegurar la sostenibilidad del sistema», al vincularlo a la marcha del PIB en el momento del retiro y también a la esperanza de vida del beneficiario se aplica un factor corrector que podría resultar injusto para parte de los trabajadores.

Sin embargo, los partidarios de esas cuentas apuntan que el impacto sería menor, aunque dependería en todo caso de la letra pequeña de esa hipotética ley. Así, por ejemplo, con una subida o descenso del PIB no superior a dos puntos y la expectativa de vivir 20 años más una vez jubilado, la variación en la pensión sería del 1 por 1.000, esto es, un euro a sumar o restar por cada millar.

Para reforzar sus argumentos, en Fedea advierten de que ni el pleno empleo -habría un desfase de 7,4 puntos de PÎB entre ingresos y gastos- ni el alza de salarios -salvo que se salga de «lo cuantitativamente razonable»- mejorarían de forma estimable las pensiones, al tiempo que dudan de sostenerlas vía impuestos.

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