La opa de Caixabank cierra uno de los quebraderos de cabeza de la banca lusa
El éxito de la opa del catalán Caixabank sobre el Banco Portugués de Inversiones (BPI) pone fin a uno de[…]
El éxito de la opa del catalán Caixabank sobre el Banco Portugués de Inversiones (BPI) pone fin a uno de los quebraderos de cabeza del sistema bancario luso, cuya situación sigue siendo una de las mayores preocupaciones del país.
Agencias como Fitch y Moody's han alertado en las últimas semanas sobre la urgencia de apaciguar la situación de la banca y el propio primer ministro luso, el socialista António Costa, reconoció esta misma semana que hay problemas en el sector, aunque matizó que no es nada "nuevo" y "se está resolviendo".
La situación del BPI, quinto mayor banco de Portugal, parece estar encarrilada después de la oferta pública de adquisición (opa), que pone fin a un largo conflicto interno entre accionistas protagonizado por Caixabank y la empresaria angoleña Isabel dos Santos.
Tras la operación, Caixabank es el claro dueño del BPI, con el 84,5 % del capital, y se convierte en un miembro destacado del sistema financiero portugués, como dijo su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la conferencia de prensa en la que se presentaron los resultados de la operación.
El banco, que será dirigido por el español Pablo Forero, mantendrá su marca en Portugal y seguirá cotizando en la Bolsa de Lisboa, aunque su liquidez bursátil es muy reducida y este viernes saldrá del PSI-20.
Dos Santos sale de la entidad con el control del Banco de Fomento de Angola (BFA) en sus manos, jugada que sirvió también para reducir la exposición del BPI a sus activos en Angola y evitar así sanciones de Bruselas, con lo que supuso un final feliz para ambas partes.
Además del BPI, la principal entidad privada del país, el Banco Comercial Portugués (BCP), también acaba de encauzar su futuro después de cerrar con éxito una ampliación de capital de 1.330 millones de euros que ha culminado una profunda renovación en su estructura accionista.
Hace apenas tres meses, su principal accionista era la petrolera estatal angoleña Sonangol -presidida por Dos Santos- con casi el 18 % del capital, seguida del catalán Banco Sabadell, con cerca del 5 %.
Y ahora, el primer puesto lo ocupa el grupo chino Fosun, que entró en el banco en noviembre y amplió su presencia con la reciente ampliación, y cuya llegada llevó al Sabadell a vender casi toda su participación en el banco.
Según han explicado a Efe fuentes del sector, Fosun cuenta ahora con una participación cercana al 24 %, por delante de Sonangol (14,9 %), el fondo estadounidense Blackrock (3 %), la eléctrica lusa EDP (2 %) y otros accionistas menores.
La ampliación de capital le ha permitido pagar hoy los 700 millones de euros que el banco todavía debía al Estado de la ayuda recibida durante la crisis, algo que, según las mismas fuentes, ayudará a eliminar "limitaciones operativas", especialmente en materia salarial.
El mayor banco del país, la estatal CGD, todavía no ha concluido el plan de recapitalización que deberá reforzar su capital en unos 5.000 millones.
Sí ha superado el escollo que supuso la dimisión de su anterior administración, que duró apenas 4 meses en el cargo debido a una polémica sobre la obligación de que los gestores presentasen su declaración de la renta y patrimonio ante el Constitucional.
El nuevo responsable de la entidad, Paulo Macedo, recibió el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE) y entró en funciones el 1 de febrero.
El gran dolor de cabeza del sistema bancario luso sigue siendo el futuro del Novo Banco, que se intenta vender por segunda vez.
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