El Estado portugués concluye la inyección de 2.500 millones en el banco CGD
La estatal Caixa Geral de Depósitos (CGD), el mayor banco de Portugal, concluyó hoy la segunda fase de su plan[…]
La estatal Caixa Geral de Depósitos (CGD), el mayor banco de Portugal, concluyó hoy la segunda fase de su plan de recapitalización con una inyección de capital del Estado de 2.500 millones de euros, que no será considerada ayuda pública.
El Ministerio de Finanzas informó de la operación en un comunicado y dio cuenta de la conclusión de la segunda fase del proceso, en el que también se incluye una emisión de deuda subordinada para inversores privados de 500 millones de euros que se realizó hace una semana.
De la recapitalización de la CGD, que en total ascenderá a unos 4.900 millones de euros, sólo queda pendiente una nueva emisión de deuda perpetua de 430 millones de euros, que previsiblemente se llevará a cabo en los próximos 18 meses.
La primera fase de la recapitalización finalizó en enero con la transferencia por parte del Estado del 49 % de su participación en Parcaixa, subsidiaria de la CGD y con un valor contable de 500 millones de euros, y la conversión en capital de 945 millones de euros que el banco poseía en instrumentos de deuda.
Finanzas destacó que con la conclusión de este proceso "Portugal tiene a su principal banco en condiciones sólidas, lo que contribuye al fortalecimiento del sistema financiero del país y al dinamismo de la economía portuguesa".
Cuando fue presentado el plan de recapitalización, en agosto de 2016, la Comisión Europea señaló que este proceso no tendría consideración de ayuda pública porque se realiza en condiciones de mercado.
No obstante, la recapitalización sí podría tener un impacto en el déficit, que será divulgado por la oficina estadística europea Eurostat a finales de abril, según lo previsto.
El banco está aplicando también un plan de reestructuración que prevé la venta de su negocio en España, Sudáfrica y Francia, la salida de 2.218 trabajadores -la mayoría mediante prejubilaciones- y el cierre de hasta 181 sucursales.
La CGD registró unas pérdidas de 1.859,5 millones de euros en 2016, las mayores de su historia, debido al elevado nivel de provisiones, destinado a cubrir riesgos de los créditos de dudoso cobro.