Fitch valora progresos de la banca lusa pero avisa de que quedan desafíos
La agencia de calificación Fitch valoró hoy los progresos alcanzados en el sector bancario portugués, pero avisó de que todavía[…]
La agencia de calificación Fitch valoró hoy los progresos alcanzados en el sector bancario portugués, pero avisó de que todavía quedan desafíos como la conclusión de la venta del Novo Banco o el elevado nivel de crédito moroso.
En un comunicado, la agencia consideró que "los esfuerzos de Portugal para resolver los problemas en el sector bancario continúan registrando progresos graduales", entre los que destacó la recapitalización de la estatal Caixa Geral de Depósitos (CGD) y la venta del Novo Banco.
Sin embargo, recordó que esta venta "está sujeta a un riesgo de ejecución", ya que está pendiente de una operación de conversión de 500 millones de euros de deuda sénior en deuda perpetua, que todavía necesita la autorización de las autoridades europeas.
Esta operación es necesaria para que se ejecute la venta del 75 % del capital de la entidad al fondo estadounidense Lone Star, que va a inyectar 1.000 millones de euros en el banco.
Fitch recuerda también que el Fondo de Resolución -organismo público financiado con aportaciones de todos los bancos lusos que mantendrá una participación del 25 % en el Novo Banco- podría ser llamado a inyectar capital en la entidad en el futuro.
"Si el Fondo no tiene acceso a los fondos suficientes, el Gobierno podría tener que aportar liquidez mediante un nuevo préstamo o una garantía, lo que potencialmente podría tener un impacto fiscal", alertó.
La agencia añadió que la recapitalización de la CGD, que incluye una inyección del Estado de 2.500 millones de euros, también afectará a las cuentas públicas y prevé que Portugal cierre 2017 con un déficit del 2,9 % del PIB, del cual un 1,1 % procederá de esta operación.
La solución para abordar el elevado nivel de crédito moroso que tienen los bancos lusos, que el Gobierno todavía no ha detallado, también es un desafío resaltado por Fitch.
"El resultado de las iniciativas actuales para resolver el problema del elevado montante de crédito moroso sigue sin estar claro y no se puede excluir que genere más costes para el Estado o para el sector bancario", explicó.
Fitch otorga a Portugal una calificación de "BB ", a un escalón de salir del "bono basura", con perspectiva "estable".