Cajamar cree que estará entre los diez bancos que quedarán en España
El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha asegurado hoy que la entidad será una de las diez que los expertos[…]
El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha asegurado hoy que la entidad será una de las diez que los expertos creen que sobrevivirán en el sector financiero español tras la segunda oleada de fusiones que se da casi por segura.
En su intervención en la asamblea general ordinaria de la entidad, Baamonde ha señalado que estas uniones, al tiempo que fortalecen a sus competidores, también dejarán huecos por cubrir que si saben aprovechar permitirán a Cajamar captar nuevos clientes.
"Por eso estamos convencidos de que seremos una de las diez entidades que permanezcan en el sector, con dimensión, solvencia, fortaleza y personalidad propia, con un modelo de negocio diferenciado, que se moderniza y actualiza al ritmo de la economía digital y la sociedad del conocimiento, abriendo nuevos canales y servicios a socios y clientes", añadió.
También reiteró que aunque no se esperan nuevos movimientos corporativos a corto plazo, Cajamar mantiene "las puertas abiertas a nuevas integraciones", pues están convencidos de que son necesarias para superar los retos que plantea "una competencia creciente y una realidad cambiante y exigente", aunque sin renunciar a sus principios y valores.
En cuanto a la próxima reforma de la ley de Cooperativas de Crédito, Baamonde aseguró que "todo indica que va a incentivar la constitución de sistemas institucionales de protección" (SIP) para dar respuesta a eventuales problemas de gobernanza y solvencia que puedan presentarse en un futuro.
Y en este aspecto, Cajamar va adelantada, ya que en 2009 constituyó el primer SIP del sistema financiero español, actualmente integrado por veinte entidades, y que lleva funcionado desde 2014 bajo la supervisión del Banco Central Europeo, recordó.
También repasó los principales temas que han centrado la atención de la entidad en 2016, un año "de incertidumbres y retos", dijo.
"La crisis financiera ha provocado un cambio radical en el sector bancario, sometido a sensibles variaciones en las reglas de mercado y a una creciente presión regulatoria de carácter prudencial", una situación que se ve acelerada por "los estrechos márgenes" y los movimientos que se producen en la intermediación financiera, que están trastocando el modelo de negocio tradicional.
Por eso es necesario avanzar hacia estructuras "mucho más flexibles, tanto en lo tecnológico como en lo organizativo, que sean capaces de integrar nuevas formas de trabajar y concentrar regulaciones, nuevas competencias y una gestión más avanzada del riesgo".
Y todo ello con el cliente "en el centro de la reflexión estratégica", dijo.
Los asistentes a la asamblea -más de 250 delegados en representación de 1,3 millones de socios- han aprobado, entre otras cosas, el informe de gestión y las cuentas anuales individuales del ejercicio 2016, cuando la entidad ganó 76,1 millones de euros, un 8,4 % más.