El BCE valorará en junio de nuevo la situación económica de la eurozona
El Banco Central Europeo (BCE) valorará de nuevo en su reunión de junio la situación económica de la zona del[…]
El Banco Central Europeo (BCE) valorará de nuevo en su reunión de junio la situación económica de la zona del euro, cuando contará con las nuevas proyecciones macroeconómicas de crecimiento e inflación de su personal.
Así se desprende de las actas de la última reunión de política monetaria de finales de abril, publicadas hoy, en las que el BCE dice que en junio valorará de nuevo los riesgos existentes.
El BCE reconoce que la situación económica ha mejorado, pero que han bajado las expectativas de inflación para la zona del euro.
Las informaciones de confianza empresarial y del consumidor confirmaron que la recuperación económica cada vez se vuelve más sólida, impulsada por la demanda interna por la mejora de los mercados laborales.
La economía de la zona del euro creció un 0,5 % en el primer trimestre de 2017, el mismo porcentaje que en el cuarto trimestre de 2016.
El economista jefe del BCE, Peter Praet, recordó en la reunión de finales de abril que el desempleo en la zona del euro bajó en febrero al 9,5 % y que como resultado el consumo privado es fuerte.
Asimismo espera que la inversión se beneficie de las actuales condiciones financieras, que son muy favorables.
El BCE también espera que el entorno exterior proporcione "apoyo adicional a la actividad económica de la zona del euro".
El BCE dice en las actas que "debe ser especialmente cauteloso respecto" a su política de comunicación porque las reacciones en los mercados han sido muy fuertes, pero hoy el miembro francés de su comité ejecutivo Benoît Coeuré dijo en una entrevista que la situación económica ha mejorado y que la orientación de la política monetaria debe ajustarse y reflejar esos hechos.
Coeuré advierte en la entrevista de que un exceso de gradualismo en la política monetaria tiene el riesgo de que los ajustes del mercado sean mayores cuando se tome la decisión, comenta el analista de Commerzbank Michael Schubert respecto a las diferencias entre la postura reflejada en las actas y la opinión del francés.
Praet dijo a finales de abril en la reunión que "cualquier cambio en la comunicación debe ser motivado por algunas evidencias más de que las indicaciones actuales de aceleración en la actividad encuentran confirmación en datos duros (datos económicos fundamentales) y conducen a un ajuste sostenido de la inflación", según las actas.
El BCE decidió a finales de abril mantener la política monetaria y la orientación para el futuro y transmitir un tono más positivo sobre la economía de la zona del euro, así como que se han reducido algunos riesgos, según las actas.
El consejo de gobierno también estuvo de acuerdo a finales de abril en que su comunicación "debería ser ajustada de una manera muy gradual y cautelosa", pero esta postura contradice la manifestada por Coeuré en la entrevista hoy en la que pide cambios más rápidos.
Coeuré asegura en la entrevista que "existe el riesgo de que nuestra comunicación se desvíe de la realidad económica, lo que causaría un ajuste del mercado más enérgico más adelante" y cree que el BCE "no debería poner demasiado peso en los horarios políticos, elecciones y cosas por el estilo".
Pero la entidad monetaria advierte en las actas de que si las condiciones financieras se endurecen de forma prematura e injustificada, podrían poner en peligro el ajuste sostenido de la inflación hacia el objetivo del 2 %, especialmente porque se mantiene la incertidumbre.
El BCE consideró a finales de abril que no hay señales de un ajuste sostenido de la inflación, que todavía depende mucho de su política monetaria, que es muy expansiva.
El consejo de gobierno prevé que se produzca una revisión a la baja de las proyecciones de inflación en la nuevas proyecciones de su personal.
Schubert destaca que las actas reflejan que los participantes del mercado han descontado un incremento de la tasa de interés a los depósitos en primavera de 2018.
El BCE mantuvo a finales de abril en el 0 % la tasa de interés de los préstamos a una semana y sigue cobrando a los bancos un 0,4 % por el exceso de reservas.
Asimismo, el BCE dijo que va a comprar hasta finales de año deuda pública y privada por 60.000 millones de euros mensuales.