La protesta contra la reforma laboral en Francia da signos de debilitamiento
La segunda jornada de protestas contra la reforma laboral que mañana adoptará el Gobierno en forma de decreto ley dio[…]
La segunda jornada de protestas contra la reforma laboral que mañana adoptará el Gobierno en forma de decreto ley dio hoy signos de debilitamiento respecto a la celebrada el pasado día 12, con altercados aislados en Nantes o en París.
En la manifestación celebrada esta tarde en París participaron 16.000 personas, según la policía, y 55.000, según los sindicatos convocantes, cifras inferiores a las que unos y otros habían dado la semana pasada (entonces fueron 24.000 y 60.000, respectivamente).
En espera de que se conociera el alcance de la movilización en todo el país, el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martínez, líder de la protesta, consideró que fue de un nivel "equivalente" al del día 12.
Unas 200 manifestaciones estaban convocadas hoy en todo el país, y el reto que tenía la CGT (con los otros sindicatos convocantes) era aumentar o al menos igualar la movilización de la semana pasada, cuando salieron a la calle 223.000 personas, según la policía, y 500.000, según este sindicato.
En Nantes (oeste), al margen de la manifestación se produjeron algunos enfrentamientos entre encapuchados y las fuerzas del orden, y algo parecido ocurrió en París, donde los agentes lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a los alborotadores.
Martínez, en declaraciones a la prensa al comienzo de la marcha en París, pidió al presidente francés, Emmanuel Macron -artífice de la reforma para flexibilizar el mercado de trabajo-, que mire "lo que pasa en las empresas" después de haber afirmado que los paros habían sido más importantes que la semana pasada.
El sindicalista dijo que se iba a poner en contacto "rápidamente" con los secretario generales de los otros dos grandes sindicatos -Confederación Francesa Democrática de Trabajadores (CFDT) y Fuerza Obrera (FO)- que no quisieron participar a la convocatoria del día 12 ni a la de hoy, para buscar la "unidad" contra los decretos ley de la reforma laboral.
El objetivo -dijo- sería "una jornada de acción interprofesional de todas las confederaciones".
A la marcha de París también acudió el líder de la izquierda radical francesa, Jean-Luc Mélenchon, que por su parte ha convocado una manifestación contra la reforma laboral el próximo sábado y se presenta como el jefe de la oposición a Macron.
Mélenchon advirtió, en declaraciones a los medios, de que lo que se ha visto en la calle "es sólo el comienzo", en particular porque la semana próxima empiezan paros en algunos sectores como el transporte (los camioneros huelguistas han señalado que tienen intención bloquear depósitos de carburante).
Sobre todo, cargó contra el jefe del Estado -"cada vez más autoritario en la forma de hablar" con "un vocabulario que se derechiza", en respuesta a unas palabras el pasado martes en que señaló que "la democracia no es la calle".
"La democracia es a la vez la calle y las elecciones", replicó el líder de la Francia Insumisa, que mostró su esperanza en hacer doblegar al Gobierno y obligarlo a dar marcha atrás con la reforma porque "no se puede imponer a la fuerza a un pueblo que no la quiere".