Los impuestos a tener en cuenta al comprar una vivienda
Más allá del coste de la entrada, el comprador de una vivienda debe conocer los impuestos derivado de su compra
A día de hoy, comprar una vivienda no solo se ha convertido en una de las principales preocupaciones de españoles de todas las edades, sino que, más allá de la situación del mercado hipotecario, esta decisión implica hacer frente a varios gastos, entre los que destacan los impuestos asociados a la operación.
Son muchos los aspectos a tener en cuenta a la hora de calcularlos, pues su importe depende principalmente de si el inmueble es nuevo o de segunda mano y de la comunidad autónoma en la que se encuentre. Por ello, conocer los tributos que corresponden a cada compra resulta fundamental para calcular el desembolso necesario.
Para ello, Miquel Riera, experto en finanzas de HelpMyCash, explica cuáles son los impuestos que debe pagar un comprador al adquirir una casa o un piso, haciendo especial hincapié en el tipo de vivienda que el propietario haya comprado, y también en el lugar de España en el que se encuentre.
Los impuestos derivados de la compra de una vivienda nueva
Quienes compran una vivienda directamente a una promotora deben pagar dos impuestos. El principal es el impuesto sobre el IVA, que asciende al 10 % del precio del inmueble. No obstante, en el caso de las viviendas de protección oficial, el tipo se reduce al 4 %.
Sin embargo, el experto recalca que existen obvias diferencias territoriales. En Canarias, el IVA se sustituye por el impuesto general indirecto canario (IGIC), cuyo tipo indicado es del 6,5%. En Ceuta y Melilla, por su parte, se aplica el impuesto sobre la producción, los servicios y la importación (IPSI), con un tipo del 4%.
El segundo tributo es el IAJD, que se genera por la escrituración notarial de la compraventa, que se trata de un impuesto autonómico cuyo importe oscila entre el 0,5 % y el 1,5 %, dependiendo de la región donde se formalice la operación.
El cálculo se realiza sobre el valor de referencia del inmueble inscrito en la Dirección General del Catastro o sobre el precio de compra, si este último es superior. Por tanto, el coste final de los impuestos de una vivienda nueva puede variar según su precio y la comunidad autónoma en la que se encuentre.
El ITP, la clave de las viviendas de segunda mano
Por otro lado, en las operaciones de compraventa de viviendas usadas, el tributo principal es el impuesto sobre transmisiones patrimoniales onerosas ITP. Este impuesto grava las transmisiones de bienes entre particulares, como ocurre cuando una persona compra un piso a otro propietario.
Su tipo se sitúa entre el 4 % y el 10 %, nuevamente, en función de la comunidad autónoma. Para calcularlo, se toma como referencia el valor del inmueble establecido por el Catastro o el precio de compraventa en el caso de que sea superior.
A diferencia de lo que sucede con una vivienda nueva, en esta operación el comprador debe abonar el ITP en lugar del IVA. El importe concreto dependerá, tal y como asegura Riera, del valor de la casa y de la normativa autonómica aplicable.
¿Cómo se pagan los impuestos de compraventa?
Riera también recalca que el procedimiento para abonar estos tributos también cambia según el impuesto. Sin ir más lejos, en el caso del IVA, el comprador entrega el importe correspondiente a la promotora, que posteriormente se encarga de declararlo ante Hacienda.
No obstante, en los casos del ITP y el IAJD, en cambio, se pagan a la comunidad autónoma mediante la presentación del Modelo 600. Este trámite puede delegarse en una gestoría, un servicio que resulta obligatorio cuando la adquisición se realiza con una hipoteca, según afirma Riera.
Ahora bien, también indica que las obligaciones fiscales no terminan con la firma de la compraventa. Una vez adquirida la vivienda, el propietario debe contemplar otros pagos periódicos relacionados con su mantenimiento.
Otros impuestos que llegan tras la compra
Uno de ellos es el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI), que cobran los ayuntamientos. El importe de este impuesto depende del municipio, por lo que conviene consultar su coste antes de adquirir una propiedad.
También existen tasas municipales por servicios como la recogida de basuras, el alcantarillado o el aparcamiento en zonas restringidas. Estas cantidades, tal y como ocurre con las anteriores, varían según el ayuntamiento y los servicios correspondientes.
Por último, quienes poseen una segunda vivienda o un inmueble destinado al alquiler deben tener en cuenta las obligaciones tributarias asociadas a su uso. Si la propiedad no constituye la residencia habitual, deberá declararse y se aplicará la retención del IRPF que corresponda, siendo este otro aspecto clave a tener en cuenta.
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