Cuándo conviene y cuándo no amortizar el plazo de la hipoteca

La amortización total o parcial se convierte en una alternativa a valorar para ahorrar en el plazo de la hipoteca

La amortización anticipada de una hipoteca es una de las opciones que tienen los propietarios para reducir el coste de su préstamo. Consiste, en esencia, en adelantar el pago de una parte o de toda la deuda pendiente antes de que finalice el plazo acordado con el banco.

El principal atractivo de esta operación está, evidentemente, en el ahorro de intereses. Estos se calculan sobre el capital que queda por devolver, por lo que reducir anticipadamente la deuda permite rebajar el importe sobre el que se aplican.

Sin embargo, Miquel Riera, experto en finanzas de HelpMyCash, explica que la conveniencia de amortizar no es igual para todos los hipotecados. El ahorro final depende de varios factores, como la cantidad adelantada, el tipo de interés del préstamo y el momento en el que se realiza la operación.

Dos vías distintas de amortizar el plazo

Es importante recalcar que existen dos grandes tipos de amortización anticipada. La primera es la amortización total, que consiste en cancelar de golpe toda la deuda pendiente y cerrar definitivamente el préstamo hipotecario, y permite al hipotecado dejar de tener deuda con la entidad y pone fin a las cuotas mensuales.

La segunda alternativa es la amortización parcial. En este caso, el cliente adelanta únicamente una parte del capital pendiente. A partir de ese momento, el banco recalcula las condiciones del préstamo, y actúa en consecuencia a ello.

En este sentido, el hipotecado puede entonces elegir entre dos posibilidades. Una consiste en reducir el plazo de devolución, y la otra permite mantener la duración prevista y rebajar el importe de las cuotas mensuales, y la elección entre una opción u otra tiene consecuencias directas sobre el ahorro.

Una reducción permite ahorrar más

Sabiendo esto, parece que la reducción de la cuota también puede ser una alternativa útil. Especialmente para aquellos hipotecados que buscan aliviar su carga mensual y llegar con mayor facilidad a final de mes.

No obstante, el ahorro en intereses será menor que si se opta por acortar la duración del préstamo. La diferencia está en el tiempo durante el que continúa vigente la deuda. Y los cálculos ofrecidos por HelpMyCash permiten observar el impacto económico que puede tener esta decisión.

El ejemplo parte de una hipoteca con un importe original de 150.000 euros, un plazo de 25 años y un interés del 3%. En estas condiciones, la cuota mensual asciende a 711 euros. Si el propietario decide adelantar capital al comienzo del quinto año, el ahorro puede ser significativo.

En el caso de una amortización total, la cancelación de toda la deuda pendiente permitiría ahorrar 42.457,86 euros en intereses. Es la alternativa que genera el mayor ahorro, al eliminar por completo los intereses futuros del préstamo.

El impacto de amortizar 10.000 euros

Por otro lado, también es posible realizar una amortización parcial. Si el hipotecado adelanta 10.000 euros al principio del quinto año, el resultado dependerá de la opción elegida tras la operación. Si decide reducir el plazo, la duración de la hipoteca se acortaría en dos años. Además, el ahorro en intereses alcanzaría los 7.627,87 euros.

En cambio, si opta por reducir la cuota mensual, esta pasaría de 711 euros a 656 euros. El ahorro en intereses sería de 3.295,38 euros. Los datos reflejan que ambas alternativas permiten reducir el coste del préstamo. Sin embargo, la reducción del plazo ofrece un ahorro superior porque disminuye el tiempo durante el que el hipotecado debe seguir pagando intereses.

Por ello, la decisión debe depender del objetivo de cada propietario. Quien busque reducir el coste total de la hipoteca encontrará un mayor beneficio al acortar su duración. En cambio, quien necesite mejorar su situación mensual, puede preferir una cuota más baja.

¿Cuándo compensa realmente amortizar?

A la vista de todo ello, resulta claro que no existe un momento universalmente válido para realizar una amortización anticipada, sino que la conveniencia de esta operación depende de las circunstancias concretas de cada hipotecado. Y uno de los principales requisitos es contar con ahorros suficientes.

Adelantar capital no debería implicar quedarse sin margen económico después de realizar la operación. En este sentido, resulta importante conservar un fondo de emergencia. Este debería equivaler a entre tres y seis meses de sueldo, incluso después de destinar una parte de los ahorros a reducir la deuda hipotecaria.

El momento de la vida del préstamo también es determinante. En España, las hipotecas se devuelven habitualmente mediante el sistema de amortización francés. Y es que, de la mano de este método, la mayor parte de los intereses se paga durante el primer tercio de vida del crédito. Por este motivo, amortizar durante los primeros años suele permitir un ahorro mayor.

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