Nvidia, el banco de la IA: más de 100.000M$ invertidos en empresas privadas y cotizadas

La gigantesca cartera de participadas de Nvidia, que hoy presenta resultados, supone un peligro extra, al concentrar todo el riesgo en la inteligencia artificial

Nvidia lleva años fabricando microprocesadores, la materia prima para aprovechar la fiebre por la inteligencia artificial, pero el gigante mas capitalizado del mundo no se ha quedado ahí y ahora quiere financiar las inversiones de sus clientes para cerrar el círculo y convertirse en el auténtico banco de la IA.

La compañía dirigida por Jensen Huang ha levantado una cartera de inversiones que supera los 100.000 millones de dólares entre compañías privadas y participaciones cotizadas, todo a base de la caja que dejan estos clientes y que es fruto de una demanda sin precedentes de sus productos.

La compañía presentará este miércoles sus resultados trimestrales con unas previsiones estratosféricas y un listón que está por las nubes, lo que moverá la aguja de las bolsas mundiales para bien o para mal. Pero de lo que no hay duda es del tamaño de sus participadas.

A cierre del pasado 26 de abril, Nvidia tenía 42.336 millones de dólares invertidos en compañías privadas, prácticamente el doble de los 22.251 millones que acumulaba apenas tres meses antes. Solo durante ese trimestre realizó nuevas inversiones netas por 17.899 millones. Además, tenía otros 27.000 millones de dólares en compromisos de inversión pendientes.

A esa cifra hay que añadir la espectacular evolución de su cartera de compañías cotizadas. El último formulario 13F presentado ante la SEC, correspondiente al 30 de junio, muestra ocho posiciones valoradas en unos 63.400 millones de dólares, frente a los 18.400 millones de finales de marzo.

En conjunto, las dos magnitudes superan holgadamente los 100.000 millones de dólares, pero lo extraordinario es que Nvidia está utilizando una parte de la gigantesca caja que genera con sus chips para reforzar el ecosistema de empresas que necesitan sus procesadores.

De fabricar, a financiar: la estrategia de Nvidia

La propia compañía ha reconocido ante la SEC que seguirá realizando inversiones en su ecosistema para aumentar sus oportunidades de crecimiento y reforzar su posición competitiva.

Solo durante su primer trimestre fiscal invirtió 18.600 millones de dólares en compañías privadas y fondos de infraestructuras. Algunas de esas inversiones están dirigidas a desarrolladores de modelos de inteligencia artificial que pueden comprar o utilizar indirectamente sus productos a través de proveedores de servicios en la nube.

El modelo se observa con especial claridad en CoreWeave. Nvidia anunció en enero una inversión adicional de 2.000 millones de dólares en el proveedor de servicios cloud, al mismo tiempo que ambas compañías ampliaban su colaboración para que CoreWeave pueda construir más de 5 gigavatios de fábricas de IA hasta 2030.

La operación con Nebius sigue prácticamente el mismo esquema. Nvidia anunció en marzo una inversión de 2.000 millones de dólares en la compañía, mientras ambas empresas acordaban colaborar para desplegar más de 5 gigavatios de sistemas Nvidia antes de finales de 2030, incluyendo las arquitecturas Rubin, Vera y BlueField.

30.000 millones de dólares para ChatGPT

Pero quizás el ejemplo más paradigmático sea OpenAI, el creador de ChatGPT, donde Nvidia ha comprometido una inversión de 30.000 millones de dólares.

Paralelamente, OpenAI aseguró con Nvidia 3 gigavatios de capacidad dedicada para inferencia y otros 2 gigavatios para entrenamiento utilizando sistemas Vera Rubin.

Así se cierra el círculo, en este caso con uno de los gigantes del sector. Nvidia genera caja vendiendo chips, reinvierte parte de ese dinero en las empresas que están liderando el desarrollo de la IA y estas compañías necesitan cada vez cantidades mayores de infraestructura informática, en buena medida suministrada por la propia Nvidia.

Intel y SpaceX concentran 51.000 millones

Con todo, el gran salto lo da Nvidia con su cartera de compañías cotizadas. En este caso, su mayor inversión es Intel, con una participación de 214,8 millones de acciones que alcanza un valor de unos 30.000 millones de dólares.

En segundo lugar, el fabricante de chips cuenta con participación en SpaceX de unos 21.000 millones de dólares, por lo que Entre ambas compañías concentraban alrededor del 80% de los 63.400 millones de dólares que Nvidia declaró en acciones cotizadas

Por detrás aparecían CoreWeave, con unos 4.700 millones; Coherent, con 3.072 millones; Nokia, con 2.210 millones; Synopsys, con 2.151 millones; y Nebius, con cerca de 329 millones.

El caso de Intel demuestra además hasta qué punto estas inversiones pueden alterar las cuentas de Nvidia.

El fabricante de chips realizó originalmente una inversión de 5.000 millones de dólares en Intel, comprando 214,8 millones de acciones a 23,28 dólares cada una. La operación formaba parte de una alianza estratégica para desarrollar conjuntamente nuevas generaciones de procesadores para centros de datos y ordenadores personales.

A finales de marzo esa misma participación estaba valorada en unos 9.478 millones de dólares. Apenas tres meses después, sin variar prácticamente el número de acciones, su valor había escalado hasta cerca de 30.000 millones.

Los riesgos de convertirse en inversor

El caso de Intel ilustra bien el tipo de riesgos que deben asumir los accionistas que decidan apostar por Nvidia. Es cierto que el gigante de la IA acumula plusvalías latentes de 30.000 millones de dólares, pero no es menos verdad que la estrategia se puede volver en contra.

Cuanto mayor es la cartera, mayor es también la exposición de Nvidia a factores que tienen poco que ver directamente con vender microprocesadores.

Las participaciones cotizadas fluctúan con el mercado y esos movimientos pueden terminar impactando directamente en los resultados de la compañía.

La propia Nvidia calcula que una hipotética caída del 10% en el valor de sus acciones cotizadas habría reducido en unos 3.900 millones de dólares el valor de esa cartera a cierre del 26 de abril. Desde entonces, además, la exposición ha aumentado considerablemente.

Intel es el mejor ejemplo. La inversión inicial de 5.000 millones se había multiplicado casi por seis a finales de junio. Una corrección importante de las acciones del fabricante estadounidense tendría el efecto contrario y generaría pérdidas contables para Nvidia, aunque la compañía mantuviera intacta su posición.

El temido pinchazo de la burbuja

Por supuesto, los riesgos irían a más si se materializa el pinchazo de la burbuja en la IA que muchos están pronosticando.

El problema surgiría si la cadena comenzara a funcionar en sentido contrario. Una caída de las expectativas sobre la IA podría reducir las valoraciones de las participadas, dificultar su acceso a financiación y frenar sus inversiones en centros de datos.

Nvidia sufriría entonces por dos vías: por la caída de sus inversiones y por una menor demanda de sus propios productos.

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