Más fuerte, pero no invulnerable: el riesgo americano de Santander
Las acciones de Santander caen un 14 % desde el CMD. UBS identifica tres incógnitas que Santander debe despejar para recuperar el favor del mercado. Una de ellas tiene que ver con la integración de Webster en EEUU
El mercado identifica actualmente tres puntos de interés para la evolución del banco Santander en bolsa: la capacidad de lograr los ambiciosos objetivos de reducción de costes que se ha marcado, el impacto del conflicto de Oriente Medio (especialmente, en mercados emergentes como Brasil y México) y la incertidumbre que supone la mayor exposición a la economía estadounidense tras la adquisición de Webster.
Se trata de tres áreas clave para que Santander recupere la confianza de los inversores, tras la pérdida de tracción que sufre desde que celebró el Capital Markets Day, el pasado 25 de febrero, cuando tocó sus máximos de los últimos años, en los 11,164 euros por acción.
La entidad presidida por Ana Patricia Botín se deja un 14 % de su valor en bolsa, desde entonces, en un castigo que se ha visto acentuado por el desplome generalizado de los mercados por la guerra de Irán.
Lo que necesita Santander para subir en bolsa, según UBS
Ahora, los inversores necesitan ver mejoras en esos tres ámbitos para volver a apostar por el banco de origen cántabro, según consideran los expertos de UBS.
“Tras perder el rendimiento superior acumulado antes del Capital Markets Day de febrero, la acción vuelve a cotizar en niveles atractivos. Sin embargo, una relajación de las tensiones geopolíticas y mayor visibilidad sobre Estados Unidos y los mercados emergentes parecen necesarias para recuperar la confianza inversora”, dice un informe del banco de inversión suizo, publicado este viernes.
Aunque, dentro de esos tres asuntos, UBS pone el acento en la creciente presencia de Banco Santander en Estados Unidos, tras la adquisición de Webster.
En opinión de sus analistas, la compra supone un paso relevante para reforzar la calidad de su balance en ese mercado, reduciendo riesgos estructurales.
Sin embargo, el análisis más detallado muestra que el giro estratégico no elimina completamente las vulnerabilidades, especialmente en un contexto de incertidumbre económica global.
Un perfil de riesgo más equilibrado para Santander en Estados Unidos
Tal y como detalla el documento de UBS, la integración de Webster supone un cambio profundo en la composición del negocio estadounidense de Santander.
Tradicionalmente, la entidad ha tenido una fuerte exposición al crédito al consumo, en particular al segmento de automóviles, caracterizado por mayores niveles de riesgo.
Con la operación, el peso del crédito comercial aumenta significativamente, mientras que el negocio de autos pierde protagonismo relativo.
Este ajuste tiene un efecto inmediato: mejora la calidad media del crédito. La morosidad se reduce y el coste del riesgo baja de forma notable. En términos generales, el balance estadounidense del grupo pasa a estar más diversificado y menos concentrado en segmentos de alto riesgo.
Como señalan los analistas, “la incorporación de Webster reduce el riesgo desde el primer día y mejora los indicadores de calidad crediticia en todos los segmentos”.
Esta mejora se apoya también en el historial de Webster, que ha mostrado métricas más sólidas que las de Santander en la última década, según UBS.
No obstante, este cambio no implica la desaparición del riesgo, sino su transformación. El banco pasa de un modelo más centrado en el consumo a otro con mayor exposición a empresas y activos inmobiliarios, lo que introduce nuevas sensibilidades al ciclo económico.
Focos de riesgo: consumo, inmobiliario y crédito privado
Así pues, persisten varios focos de preocupación. El primero es el negocio de financiación de automóviles, que sigue siendo relevante en términos absolutos y presenta una elevada proporción de clientes con perfiles crediticios débiles. En un entorno de deterioro económico, este segmento podría registrar un aumento significativo de las pérdidas.
El segundo foco es el inmobiliario comercial, especialmente en ciertas tipologías como oficinas, donde el sector aún arrastra incertidumbres tras los cambios estructurales derivados de la pandemia. Aunque los indicadores actuales son relativamente sólidos, el comportamiento en un ciclo bajista sigue siendo una incógnita.
El tercer elemento, y quizá el más difícil de evaluar, es la exposición al crédito privado. Este segmento, que incluye financiación a fondos y estructuras no bancarias, ha crecido en los últimos años y ofrece mayores retornos, pero también implica riesgos menos transparentes.
Con todo, desde UBS evitan el alarmismo: “El deterioro del crédito en Estados Unidos tendría que ser simultáneo y muy severo para impactar de forma significativa en el grupo”.
En sus escenarios más exigentes, duplicar el coste del riesgo en el negocio estadounidense implicaría una caída aproximada del 10 % en el beneficio del grupo, una cifra relevante pero manejable dentro del conjunto.
UBS tiene las acciones de Santander en recomendación de compra con un precio objetivo de 12,20 euros, lo que le da un potencial del 30 % al cierre del jueves.
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