El BCE mantiene los tipos en el 2 % pese a la presión de un euro cada vez más fuerte
Una inflación controlada y una economía resiliente llevan al BCE a dejar el precio del dinero sin cambios a pesar de que la apreciación de la divisa europea complica la ecuación de la política monetaria
El Banco Central Europeo (BCE) ha ratificado este jueves su política monetaria al mantener inalterado el tipo de interés oficial de referencia en el 2 %, una decisión que se extiende también a los tipos de las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito, situados en el 2,15 % y el 2,40 %, respectivamente.
Esta medida (que ya estaba descontada por el mercado) confirma la estabilidad de los precios en la eurozona, dentro del marco de una inflación controlada y una economía resiliente, dos circunstancias que facilitan mantener una línea continuista respecto a las últimas decisiones de política monetaria.
El propio BCE ha explicado que considera que los actuales tipos de interés son adecuados para mantener la inflación en torno a su objetivo y ha informado de que la decisión de tomó por unanimidad.
"La inflación debería estabilizarse en el objetivo del 2% a medio plazo”, dice el comunicado que el BCE ha enviado tras la reunión de su Consejo de Gobierno .
Esta frase es clave para los mercados, pues permite entrever que la autoridad monetaria europea no ve motivos suficientes para modificar la orientación de su política en el corto plazo, por mucho que "el entorno mundial sea difícil" ante la incertidumbre asociada a las políticas comerciales y a las tensiones geopolíticas.
"El bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado, la ejecución gradual del gasto público en defensa e infraestructuras y los efectos favorables de las anteriores bajadas de los tipos de interés están respaldando el crecimiento", defiende el BCE.
Un euro cada vez más fuerte agrieta el consenso de estabilidad de tipos en 2026
Sin embargo, la decisión se produce en un contexto en el que el euro se ha fortalecido notablemente frente al dólar y otras divisas de referencia, rozando niveles no vistos en varios años.
Básicamente, esta apreciación del euro podría actuar como un freno adicional a los precios (debido a las importaciones de materias primas y bienes denominados en dólares, lo que reduciría la denominada inflación importada).
La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha reconocido en la rueda de prensa que el organismo vigila de cerca la evolución de los tipos de cambio, pues "un euro aún más fuerte podría rebajar la inflación por encima de lo previsto".
"El BCE no tiene un objetivo de tipo de cambio para el euro. Pero, al mismo tiempo, reconocemos que el tema es importante para las perspectivas de crecimiento e inflación. Por esa razón, vigilamos de cerca la evolución de los tipos de cambio y es un asunto que se discutió hoy en el Consejo de Gobierno", explicó Lagarde.
En este contexto, cada vez hay más voces que barajan la posibilidad de un recorte de tipos en el medio plazo, por mucho que el BCE no vea motivos suficientes como para cambiar la política monetaria, por el momento.
El BCE no se compromete de antemano a ninguna senda de tipos
En relación con eso, la entidad presidida por Christine Lagarde ha vuelto a insistir este jueves en que seguirá adoptando un enfoque “dependiente de los datos”, reunión a reunión y ajustando sus instrumentos en función de la evolución de la inflación y otros indicadores macroeconómicos.
"Las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria", puntualiza la nota.