Telefónica, en manos de Sánchez

Sánchez tienen tres meses para decidir sobre Saudi Telecom y su entrada en Telefónica. Todos los precedentes apuntan a decisiones favorables a Arabia Saudí

Es importante leer y comprender los riesgos de esta inversión, que se explican en detalle en este enlace

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Transcripción del podcast

Tras la sorpresa inicial por la entrada de Saudi Telecom en Telefónica, con intenciones de hacerse con el 10 por ciento de la compañía española, los focos se desvían hacia la Moncloa, porque la última palabra la tendrá Sánchez.  

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Los cambios en el real decreto antiopas, que entró en vigor el pasado 1 de septiembre, da ahora todo el protagonismo al Gobierno. Porque cualquier inversión extranjera por encima del 5 por ciento necesita la autorización del Gobierno.  

También se ha reducido el tiempo límite para pronunciarse sobre la operación de seis a tres meses. 90 días tiene por delante Sánchez para aprobar o vetar la operación saudí. 

Los precedentes, desde que Sánchez está al frente del Gobierno, siempre han sido favorables para los intereses de Arabia Saudí.  

Así lo hizo en septiembre de 2018 cuando la ministra de Defensa, Margarita Robles, por su rechazo a los bombardeos saudíes en Yemen, rompió de manera unilateral un contrato con Arabia Saudí por el que España se había comprometido a entregarles 400 bombas de precisión. Pero Sánchez obligó a Robles a rectificar y a entregar el pedido.  

El asesinato, un mes después, del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí en Estambul por agentes del gobierno saudí tampoco hizo cambiar de posición a Sánchez, a pesar de que Alemania y otros países anunciaran un boicot a Arabia Saudí y la paralización de las ventas de armas. 

Los empleos de Navantia están en juego

El escenario es complejo para el Gobierno porque detrás de estas decisiones están los contratos firmados por Navantia que actualmente sigue construyendo corbetas para la marina saudí y da empleo a más de 7.000 personas.  

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La pérdida de los contratos para la construcción de buques en los astilleros gaditanos es el botón que siempre amenaza con pulsar la monarquía saudí cada vez que España ha hecho algún intento de no cumplir sus acuerdos.  

Por eso Sánchez ha justificado siempre sus decisiones a favor de Arabia Saudí en “la defensa de los intereses de España y de los puestos de trabajo en sectores estratégicos”.  

En este temor a que Arabia Saudí rompa los contratos con España, entra también el que el presidente del Gobierno español se pusiera de perfil cuando la Federación Española de Fútbol, de la mano de Luis Rubiales y Gerard Piqué, se llevó la celebración de la Supercopa de España a Riad, la capital de Arabia Saudí.    

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En la decisión que adopte Sánchez sobre la entrada de Saudi Telecom en Telefónica pesará también que, a principios de 2022, el presidente del Gobierno hizo una gira por Oriente Medio para intentar que los fondos soberanos de esos países invirtieran en las compañías del IBEX 35.  

Saudi Telecom está controlado por el fondo soberano de Arabia Saudí, por lo que sería chocante que Sánchez vetara su participación en Telefónica cuando hace menos de un año y medio pedía a la monarquía saudí que tuviera en su radar inversor a las empresas españolas. 

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