Ni con Alemania basta: Deutsche Bank enfría el potencial de Telefónica
El banco alemán mantiene su consejo de 'vender' y advierte: la dependencia de Brasil y la baja conversión de caja eclipsan las posibles sinergias de una fusión con 1&1
Las acciones de Telefónica apenas suman un 3% de revalorización en lo que llevamos de año, pese al intento del valor para salir del pozo justo a finales de febrero, cuando su incipiente tendencia alcista quedó frenada por el estallido de la guerra en Irán.
Los inversores y analistas están instalados en una dinámica de cautela desde el pasado Día del Inversor y el recorte del dividendo, una circunstancia que la acción es incapaz de superar.
Los últimos en sumarse al carro de los escépticos han sido los analistas de Deutsche Bank, que han reiterado su recomendación de ‘vender’ Telefónica con precio objetivo de 3,2 euros, lo que apenas ofrece potencial sobre la cotización actual.
Demasiada complacencia
El banco alemán es bastante pesimista con Telefónica; de hecho, ni siquiera un movimiento corporativo en Alemania, como se está rumoreando respecto a la posible compra de 1&1, sería suficiente para cambiar la dinámica del valor, según apuntan los analistas.
El diagnóstico del banco alemán apunta a una de las cotizadas más débiles en los últimos meses, con una infravaloración del 40% respecto a comparables.
Pero lejos de ver esta caída como una oportunidad de compra, Deutsche Bank considera que el mercado sigue siendo demasiado complaciente con Telefónica, y apunta que la operadora cotiza con prima de valoración en algunos múltiplos clave.
Las debilidades estructurales de Telefónica
La cuestión es que los analistas de Deutsche Bank identifican en Telefónica un problema estructural, más que coyuntural.
La compañía presenta un crecimiento inferior al de sus competidores, con una previsión de aumento del flujo de caja libre (FCF) de apenas el 3,5% en el periodo 2025-2028, incluso contando con el impulso de Brasil.
A ello se suma una conversión de caja significativamente inferior a la del sector. Telefónica apenas convierte en torno al 6% de sus ingresos en flujo de caja libre, aproximadamente la mitad que sus rivales, lo que limita su capacidad para reducir deuda o retribuir al accionista con mayor holgura.
Brasil, motor...y riesgo para Telefónica
Uno de los aspectos más relevantes del análisis es la elevada dependencia de Telefónica de su negocio en Brasil. Según Deutsche Bank, cerca del 70% del flujo de caja libre del grupo procede de este mercado, lo que introduce una fuerte exposición a factores como el tipo de cambio o la evolución macroeconómica del país.
Esta concentración no solo aumenta la volatilidad esperada, sino que también distorsiona la percepción del valor. De hecho, el banco subraya que, excluyendo Brasil, la valoración de Telefónica resulta incluso más exigente, con una rentabilidad del flujo de caja sin apalancamiento inferior a la del sector.
Con Alemania no basta
Dado este escenario, el mercado está muy pendiente de la posible compra de 1&1 en Alemania, a priori, el gran catalizador que puede cambiar la dinámica del grupo.
Deutsche Bank analiza en detalle la operación y concluye que podría generar sinergias con un valor actual neto superior a los 7.000 millones de euros, lo que, en teoría, debería ser un catalizador positivo para la cotización.
Sin embargo, el análisis introduce importantes matices. En primer lugar, la ejecución de la operación no está garantizada, ya que depende de factores regulatorios y de la estructura final del acuerdo. En segundo lugar, incluso en el escenario de éxito, el impacto en valoración sería limitado.
Así, los expertos advierten de que, tras una hipotética operación, Telefónica podría seguir cotizando en línea con el sector, sin ofrecer un descuento que justifique una recomendación más positiva.
Además, la transacción podría implicar una ampliación de capital para reducir deuda, lo que introduciría un elemento de dilución para los accionistas.
Riesgo de crédito y rating
Con todo, estas no son las únicas derivadas que han suscitado el debate entre los analistas, especialmente si Telefónica se mete en alguna operación de compra.
Sin ir más lejos, los expertos de Bloomberg Intelligence consideran que Telefónica está tratando de compatibilizar dos objetivos difíciles de encajar, el impulso del crecimiento con operaciones corporativas y el mantenimiento del grado de inversión.
Esta estrategia aumenta el riesgo de “accidente” en la historia crediticia. La compañía ya ha tenido que recortar el dividendo para 2026 como medida defensiva para evitar una posible rebaja de rating, en un contexto en el que el apalancamiento sigue siendo elevado y muy sensible a factores como el tipo de cambio o nuevas inversiones.
De hecho, el mercado percibe que Telefónica “navega al límite” de lo que toleran las agencias de rating, con un margen cada vez más estrecho si se producen desviaciones en el plan de desapalancamiento o si se ejecutan nuevas operaciones de M&A de gran tamaño.
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