Tener ahorro es vulgar, mejor una nómina o pensión

Los cambios en el negocio bancario no sólo están afectando a las valoraciones de las entidades financieras, sino también a sus clientes, que deben reaccionar ante el nuevo escenario que se les presenta.

El buen comportamiento de la Bolsa en la última semana puede transmitir el sentimiento al ahorrador/inversor de que no hay nada por lo que preocuparse y hacer que baje la guardia. Pero, claro que hay por lo que preocuparse y es necesario tomar decisiones en este inicio del curso. La calma chicha que estos días caracteriza al sector bancario está permitiendo que el Ibex-35 se pasee sobre los 9.000 puntos con toda naturalidad, gracias al gran peso que las entidades financieras tiene en las valoraciones de este índice. Pero Europa tiene pendientes la solución de la banca italiana y alemana e incluso en España quedan todavía algunos flecos en el sector que, sin duda, afectarán de forma profunda a las Bolsas.

Los cambios en el negocio bancario no sólo están afectando a las valoraciones de las entidades financieras, sino también a sus clientes, que deben reaccionar ante el nuevo escenario que se les presenta.

Ahora, tener dinero, poseer un cierto ahorro, es una vulgaridad para los bancos y nadie puede esperar ninguna ventaja de su entidad por abrir un depósito por muchos ceros que se le ponga a ese pasivo. Lo importante es poseer una nómina, a ser posible del sector público donde son más difíciles los despidos, o una pensión. Se valora también aquellos signos que muestren que uno genera actividad como el pago de impuestos o de seguros sociales. La palabra mágica en estos momentos en los bancos es "vinculación", que significa buscar clientes a los que se pueda vincular con la venta de productos de la entidad financiera y ese tipo de clientela está entre los que perciben ingresos no financieros de forma recurrente. Esos rentistas que sólo se preocupan de abrir un depósito y esperar al pago de intereses, ya no son atractivos y todos terminarán pagando por el aparcamiento de su dinero. El gran argumento de los bancos es que a ellos les hace pagar el Banco Central Europeo por el dinero que tienen allí depositados, ante la imposibilidad de colocarlo dado créditos porque no hay una demanda que sea realmente solvente.

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