El Ibex-35 volvió a ser el peor índice de la sesión en Europa, para terminar el día en los 10.230 puntos. Sólo siete de sus valores se salvaron de las pérdidas. La rentabilidad de los bonos de la periferia europea cayó con fuerza y, como la de los títulos alemanes se quedó estable, las primas de riesgo se estrecharon intensamente.