Los resultados empresariales podrían aniquilar el mejor inicio trimestral de los últimos 10 años

La banca estadounidense, ante su peor trimestre desde la gran crisis financiera

La temporada de resultados empresariales correspondiente al primer trimestre del año que comienza esta semana podría ser difícil de superar para un mercado claramente alcista desde que comenzó 2019, que ha situado a los índices de Wall Street cotizando cerca de sus máximos históricos y al resto de selectivos globales en máximos anuales. 

Una de las preguntas clave que se formulan los inversores profesionales, institucionales, gestoras de fondos e inversores particulares de todo el mundo es si las previsiones de desaceleración en los beneficios corporativos, las políticas acomodaticias de los bancos centrales y los avances en las negociaciones comerciales están descontadas completamente por los mercados de valores.

Cuando comenzó el primer trimestre las expectativas de los analistas indicaban que las ganancias corporativas subirían un 3% de media, pero ha llegado el momento de reportar beneficios y las previsiones ahora señalan que podría haber una caída del 4 por ciento.

De confirmarse estas estimaciones, sería el primer retroceso desde el segundo trimestre de 2016 y podrían acabar con la racha alcista de los mercados de renta variable. Según muestran las previsiones, solo hay cuatro sectores que podrían mejorar sus beneficios, el industrial, el de servicios públicos, salud y los relacionados con los bienes raíces.

Las estimaciones indican que los resultados de las compañías que componen el S&P 500 podrían caer un 2,3% de media. En estos momentos, el PER del mayor índice bursátil del mundo a 12 meses vista es de 16,7 veces sobre las estimaciones de sus ganancias, frente a las 14,6 de los mínimos de diciembre y por debajo del 17,3 de sus máximos históricos.

Los principales catalizadores del rally alcista que han registrado las principales bolsas globales durante el primer trimestre han sido el cambio de postura de los grandes bancos centrales respecto a las subidas de tipos de interés y las esperanzas de un acuerdo comercial que acabe con la guerra arancelaria que han mantenido durante meses Estados Unidos y China, las dos mayores economías del mundo. Sin embargo, las previsiones de una disminución de los beneficios empresariales y los signos de desaceleración económica global podrían cambiar el sentimiento de los inversores.

Este miércoles reportarán beneficios importantes firmas europeas como Louis Vuitton o Tesco, y el viernes conoceremos las cuentas de dos de los grandes bancos de Estados Unidos, JP Morgan y Wells Fargo. La próxima semana publicarán resultados grandes compañías como Citigroup, Bank of America, Blackrock, Goldman Sachs, Morgan Stanley, IBM, L'Oreal, IBM, Johnson & Johnson, Netflix, United Health, Danone, PepsiCo, KeyCorp, Philip Morris o Union Pacific.

Con los resultados de estas representativas empresas ya podremos sacar conclusiones sustanciales sobre cómo podría desarrollarse la campaña de beneficios del primer trimestre del año. Es muy probable que en las próximas sesiones aumente la cautela entre los inversores y podría producirse una recogida de beneficios que provoque una corrección en los principales índices mundiales, puesto que los selectivos cotizan en máximos del año y han generado importantes retornos en los tres últimos meses.

Niveles técnicos a vigilar durante la temporada de resultados
El gráfico adjunto del S&P 500, cortesía del broker de divisas y CFDs ActivTrades, es una clara muestra de la situación técnica que hay en los selectivos de acciones. La tendencia es claramente alcista y acaban de establecer nuevos máximos crecientes. Así, desde el punto de vista técnico, no hay ninguna señal de debilidad, más bien todo lo contrario, pues los nuevos máximos refuerzan y confirman la tendencia al alza vigente. 

Pero si el S&P 500 perforase en algún momento el soporte de los 2.800 puntos se dispararían todas las alarmas debido a que la tendencia alcista de corto plazo pasaría a ser bajista y si pierde la cota de los 2.745 la tendencia al alza de medio-largo plazo expiraría. 

En el Dow Jones la zona clave está situada en los 25.200, mientras que en el Nasdaq 100 el nivel a vigilar son los 7.300. La pérdida de estos niveles arrastraría a los selectivos globales y haría cambiar la situación técnica de los principales índices de todo el mundo.

En el DAX 30 alemán el nivel de soporte más importante está ubicado en los 11.475 enteros, en el FTSE 100 de Londres lo tenemos en los 7.000, en el Euro Stoxx 50 son los 3.200 y en el Ibex 35 la clave está en no perder los 9.000 puntos.

Artículo escrito por David Pina, analista Colaborador de ActivTrades

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