La JUR no ve riesgo inminente para la estabilidad financiera por el "brexit"

La Junta Única de Resolución (JUR) europea, encargada de intervenir en situaciones de crisis en grandes bancos, no cree que exista un riesgo "inminente" para la estabilidad financiera en la Unión Europea debido al "brexit" pese a que prevé "volatilidad" por la salida del Reino Unido del bloque.

"Indudablemente habrá volatilidad, pero dado el nivel de preparación espero y estoy convencida de que no debería haber un riesgo inminente para la estabilidad financiera", dijo la presidenta de la JUR, Elke König, en un encuentro con medios de comunicación.

Kónige reconoció, sin embargo, que el hecho de que "cualquier recesión de una economía se refleja en los bancos se da por descontado", así que habrá que ver lo que ocurre esta semana o "en las próximas" en el Reino Unido.

"No tengo ni idea de lo que ocurrirá en Westminster", insistió la presidenta de la JUR, quien afirmó que la agencia "está siguiendo de cerca los eventos en el Reino Unido" y trabajando con el resto de autoridades europeas y británicas "para garantizar que la situación sigue siendo manejable".

La JUR publicó en noviembre sus recomendaciones para los bancos de cara el "brexit", que se centran en que aquellos bancos con sede en Londres que vayan a relocalizar actividades en alguno de los otros 27 países de la UE garanticen que los centros que establezcan en suelo comunitario tengan capacidad por sí mismos de absorber pérdidas si es necesaria una resolución.

"La unidad que permanezca o se instale en la UE tiene que ser un banco totalmente funcional, que tenga capacidad propia para poder ser resuelto, (...) no solo un buzón de correos", dijo König.

Este requisito responde también a que una estructura bancaria compleja plantea más dificultades para la resolución.

"Estamos por una parte trabajando de cerca con los bancos individuales para que cumplan con nuestras expectativas y por otra parte viendo las noticias que llegan de Westminster", afirmó König.

La presidenta de la JUR subrayó que han trabajado en estrecha cooperación con el Banco Central Europeo (BCE), que es responsable de la supervisión bancaria y quien se encarga de conceder las licencias a los bancos para operar en la Unión.

Con la salida del Reino Unido de la UE, los bancos con su sede principal en Londres perderán el llamado "pasaporte financiero" que permite operar en todo el territorio comunitario y se verán obligados a tener presencia en alguno de los otros Estados miembros para continuar con su actividad.

Los que se instalen en territorio comunitario y tengan gran tamaño -los llamados sistémicos- pasarán a estar supervisados por el BCE y a depender de la JUR para la resolución en sus actividades en la UE. Es el caso, por ejemplo, del británico Barclays que ha trasladado su sede a Dublín.

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