La persona que compra en verano suele ser un comprador en su última fase de decisión, que ya ha superado las primeras etapas de búsqueda y comparación. Además, se dispone de más tiempo para ver y rematar operaciones. Los vendedores, que lo saben, echan el resto en los meses estivales y sacan su producto como nunca lo habían hecho en otras fases del año.