Zarpa desde Miami el primer crucero de EE.UU. a Cuba en cinco décadas

Cinco décadas después, un crucero volvió este domingo a levar anclas en Estados Unidos con destino a Cuba. El Adonia, de la compañía Carnival y con capacidad para 704 pasajeros, zarpó en torno a las 16.00 hora local (las 22.00 en España) desde el puerto de Miami, precisamente el corazón del exilio cubano, para realizar un viaje de una semana con escalas en La Habana -donde atracará este lunes-, Cienfuegos y Santiago de Cuba.

Entre el pasaje viajan entre seis y doce «cubanos» o «cubanoamericanos», según la empresa. Tara Russel, presidenta de la línea de cruceros Fathom, a la que pertenece el Adonia, señaló que hay tanto cubanos nacidos en Cuba como cubanoamericanos nacidos en EE.UU. A su juicio, se trata de «una bonita mezcla», ya que «la diversidad hace que haya una profunda conexión». El director general de Carnival, Arnold Donald, aseguró por su parte que la compañía está así «contribuyendo a la historia" y a lograr "un impacto mucho más positivo para la sociedad».

Para Tara Russel, presidenta de la línea de cruceros Fathom, a la que pertenece el Adonia, se trata de «una bonita mezcla», ya que «la diversidad hace que haya una profunda conexión».

Los obstáculos de Cuba

Para que pudieran viajar estos pasajeros de origen cubano, el régimen castrista ha tenido antes que levantar la prohibición que pesaba sobre ellos para viajar a la isla desde los tiempos de la revolución. En un principio, Carnival empezó a vender billetes excluyendo a los cubanos, lo que generó protestas en Miami, tanto de miembros del exilio como de destacados políticos. A raíz de las críticas, la compañía abrió la venta de pasajes también a los cubanos, con lo que para que pudieran entrar en su país debía autorizarlo las autoridades de la isla. Finalmente, a nueve días de la fecha prevista para la partida, Cuba anunció que modificaba el antiguo decreto que prohibía entrar y salir a sus nacionales por vía marítima.

Carnival prevé dos viajes de este tipo al mes, con precios que oscilan entre los 2.100 dólares del camarote más barato a los más de 9.000 de la suite más cara. Los estadounidenses que se embarquen no lo podrán hacer como turistas, ya que el país norteamericano prohíbe por el momento viajar a Cuba bajo ese tipo de visado. En cambio, lo pueden hacer bajo programas de «intercambio cultural» que la propia compañía facilita para cumplir con la normativa.

El acuerdo para el restablecimiento de cruceros entre EE.UU. y Cuba forma parte de las medidas pactadas entre los dos países tras el proceso de deshielo anunciado por sus respectivos presidentes, Barack Obama y Raúl Castro, el 17 de diciembre de 2014. La posibilidad de fijar vuelos regulares entre uno y otro país -para los cuales ya hay varias aerolíneas interesada-, la supresión de barreras para los intercambios comerciales y la cooperación en campos que van desde la lucha contra el crimen organizado al medio ambiente son otros de los puntos negociados dentro de este nuevo marco de relaciones con el que, según palabras empleadas por Obama durante su histórica visita del pasado mes a la isla, se «entierra» el último vestigio de la Guerra Fría.

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