... Y en eso llegó Draghi otra vez
Estaban los mercados sentenciando que el planeta tenía menos capacidad de generar recursos tras el ¡chuaff, chuaff ¡ de la[…]
Estaban los mercados sentenciando que el planeta tenía menos capacidad de generar recursos tras el ¡chuaff, chuaff ¡ de la economía china y ajustando a la baja la valoración de las empresas de todo el mundo... y en eso llegó, otra vez, Mario Draghi. El presidente del Banco Central Europeo (BCE) se citó con todas las fuerzas adversas a los mercados para el próximo mes de marzo, dispuesto a tomar todas las medidas necesarias para impulsar la actividad económica... y los mercados no tardaron en reaccionar con alborozo.
La cuestión ahora es saber si las simples palabras del máximo responsable del BCE son suficientes para estabilizar los mercados y recuperar la mayor parte de lo perdido durante las dos primeras semanas del año. Es importante señalar que Draghi ha parcheado también uno de los problemas que más peligro podría llevar a la economía europea y sus mercados bursátiles: la solvencia de sus bancos. Las caídas bursátiles han dejado en segundo plano los graves problemas de la banca en Italia y Portugal e incluso en Alemania, donde el Deutsche Bank ha registrado las peores pérdidas de sus 58 años de historia. El temor a que se obligara a los bancos europeos a incrementar las dotaciones de solvencia ha sido negado por el presidente del BCE, lo que ha dado más vida a la cotización de las entidades financieras, que suelen marcar el ritmo de muchas plazas, como la española.
Gracias a Draghi las carteras de ahorradores e inversores van a reducir sus perdidas interanuales, que seguirán siendo cuantiosas teniendo en cuenta el buen ejercicio que fue enero el pasado año. Si se trata de un simple maquillaje, lo sabremos a la vista del comportamiento del petróleo y de los datos que vayan apareciendo de la economía china. Lo que es cierto es el incremento del número de los expertos y analistas que se suman a pronosticar un derrumbe bursátil en toda regla que ni siquiera Mario estaría en condiciones de frenar. Mientras tanto, que nos dejen seguir teniendo fe en el presidente del BCE.