Victoria hispana: Ted Cruz frena a Trump en Iowa y emerge Marco Rubio

La primera en la frente. El magnate Donald Trump, el hombre que nunca pierde, recibió el primer revés en la cita que abría las elecciones primarias norteamericanas, los caucus de Iowa. El estado que ya está en la historia por ser la caja de sorpresas del proceso electoral no ha defraudado y ha vuelto a dejar en evidencia a las encuestas previas, dando la victoria a Ted Cruz.

El cristiano evangelista, senador de origen hispano, que ha llevado a cabo la tradicional campaña sobre el terreno, el único que ha visitado los 99 condados, logró la victoria con un 28% de los votos. Cuatro puntos por delante del millonario neoyorquino (24%).

Pero, uno de los caucus de Iowa más emocionantes, y los de recuento más rápido de la historia, fueron capaces esta vez de dar dos vencedores entre los candidatos republicanos. El segundo de ellos es el también senador y también hispano, Marco Rubio, quien tras un sprint en la recta final, obtuvo un tercer puesto, muy por encima de las previsiones, que le sabe a triunfo. A un solo punto del favorito Trump con el 23%, el senador de origen cubano puede convertirse a la larga en la alternativa del establishment. De momento, si no lo remedian pronto los demás rivales, queda un trío en cabeza para disputarse la nominación. Ninguno de los restantes aspirantes no considerados outsiders, Jeb Bush, John Kasich y Chris Christie, logró pasar del 3% del voto. El neurocirujano retitado Ben Carson (9%), e, incluso, el libertariano Rand Paul (5%), más enraizado en este estado del Medio Oeste, obtuvieron mejor resultado.

La pugna demócrata fue aún más emocionante, aunque a dos bandas. El empate técnico entre Hillary Clinton (49,9%) y Bernie Sanders (49,6%) arroja sombras sobre la campaña de la exsecretaria de Estado, que en una semana deberá afrontar una posible derrota en New Hampshire, donde el senador por Vermont le aventaja con claridad en las encuestas. Además, la casualidad quiso que el empate en uno de los precintos tuviera que resolverse con el lanzamiento de una moneda al aire. La beneficiada por la suerte fue Clinton, que se llevó tres delegados. Las dudas sobre si los votantes más jóvenes iban a participar en las votaciones se resolvió con un sí, al menos en buena parte, lo que va a dar un largo recorrido a la carrera demócrata. El exgobernador de Maryland, Martin O´Malley, con tan sólo un 0,53% del voto, anunció el fin de su carrera a las primeras de cambio.

Contra pronóstico, el fuerte aumento de la participación no benefició a Donald Trump. Los republicanos de Iowa batieron el récord con 180.000 votantes, muy por encima de los 121.354 que se había situado en la mejor marca de este partido hace cuatro años. Marco Rubio fue el primero en comparecer en la noche de Iowa, horas antes de lo que había sido habitual en ediciones anteriores, gracias a la incorporación de la tecnología en la conexión entre los 1.683 precintos repartidos por todo el estado. El senador, eufórico por abrir una brecha en la cabeza de la carrera, proclamó: «Este es el momento que dijeron que nunca ocurriría». Para Rubio, New Hampshire, donde hasta ahora se situaba ya segundo en las encuestas, por detrás de Trump, puede ser el estado de su consagración.

El magnate, cariacontecido pero obligado por las circunstancias, compareció en compañía de toda su familia. Con su mujer Melania, y sus hijos Ivanka y Eric, felicitó con elegancia a Ted Cruz y al resto de candidatos republicanos, y acto seguido avisó de que New Hampshire y Carolina del Sur son sus objetivos para «ganar la nominación». El triunfador de la noche, el senador por Texas Ted Cruz, aprovechó su celebración para reforzar su mensaje antiestablishment: «Este es el triunfo de las bases frente a lo que representa Washington». Y reafirmó sus «principios conservadores», a los que invitó a la dirección y a los cargos del partido, que a su juicio se han alejado de los auténticos valores republicanos, con una lacónica sentencia: «Bienvenidos a casa, si comulgáis con estos principios».

Los votantes demócratas, que sumaron 227.000, no alcanzaron, aunque se quedaron cerca, el récord absoluto que establecieron en 2008 con 240.000 participantes. Ha habido batalla y habrá batalla, como anunció Bernie Sanders, muy satisfecho, cuando compareció ante cientos de los jóvenes que le han aupado en la carrera. «Lo que ha comenzado hoy en Iowa es una revolución política», lanzó el senador socialista, para asegurar que New Hampshire será el siguiente paso de una carrera que también promete ser larga. Hillary Clinton, flanqueada por su marido, el expresidente Bill, y su hija Chelsea, llegó a reconocer que se sentía «aliviada» por haber eludido una derrota que temía seriamente. Ante cientos de personas, se refirió a sí misma como «una progresista que consigue que las cosas se hagan».










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