Una niña siria embarazada y con un hijo abre un debate en Noruega

A la entrada masiva de refugiados en Europa se añaden ahora otras complicaciones para los Estados que los acogen y analizan sus solicitudes de asilo. En 2015, llegaron a Noruega, según estadísiticas publicadas por la Dirección de la Inmigración (UDI) y la Dirección para Niños, Jóvenes y Familias (Bufdir), 61 menores casados procedentes en su mayoría de Siria, Afganistán e Irak. Estos niños están por debajo de la edad legal de consentimiento para el matrimonio y las relaciones sexuales, establecido por la ley noruega en 16 años, por lo que las autoridades han decidido actuar caso por caso a fin de establecer lo más conveniente para los menores.

«Estamos analizando seriamente los casos de niños menores de 18 años que están en peligro de ser sometidos a abuso sexual, violencia y actos forzados. Estamos comprometidos a ayudarlos y prevenir estas situaciones. Podría tratarse de delitos», declaró a la televisión noruega NRK Mari Trommald, la directora de Bufdir. Aunque los posibles delitos se cometieron fuera de territorio noruego, las autoridades estudian qué solución dar a estos matrimonios, ahora que los menores residen en el país.

Uno de los casos más serios es el de una niña siria de catorce años, embarazada y con un hijo de dieciocho meses, que cruzó la frontera procedente de Rusia en el mes de noviembre. El marido, de 23 años, está bajo investigación policial y la pareja, por el momento, vive en centros de asilo diferentes. Trommald indicó que revisarán cada situación de manera individual para determinar si las parejas deben vivir separadas y dictaminarán «si ha habido violencia o coacción en el matrimonio».

Entre los 61 menores casados que pidieron asilo en Noruega, diez de las niñas eran menores de 16 años, 49 niñas y dos niños tenían 16 y 17 años en el momento de su entrada en Noruega y dos de las menores de 18 años estaban esperando su segundo hijo. La más pequeña era una niña de 11 años.

La profesora de antropología de la universidad de Oslo, Unni Wikan, que ya ha avivado la polémica en numerosas ocasiones al considerar que las mujeres noruegas deben ser responsables y vestir de manera menos provocadora para no ser violadas por hombres musulmanes, cree que estos casos de matrimonios de menores refugiados aumentarán y causarán dilemas sobre como actuar. «Noruega deberá terminar aceptando que los refugiados menores están casados y tienen hijos», declaró a NRK. Aunque no defiende el matrimonio de niñas con adultos, le preocupa que estas sufran más si las autoridades presentan cargos contra los maridos y anulan los matrimonios. Y avisó de que otros países de Europa se van a encontrar con situaciones similares.










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