Un banco pequeño que puede provocar una gran crisis de confianza

Pasan los días y aquí no sale nadie públicamente a explicar qué ha sucedido con Banco Madrid. Si se vuelve[…]

Pasan los días y aquí no sale nadie públicamente a explicar qué ha sucedido con Banco Madrid. Si se vuelve a utilizar la política del avestruz ante un hecho tan grave, la desconfianza puede ser generalizada entre los clientes bancarios.

Sorprende la rapidez con la que el ministro de Economía, Luis de Guindos, y su corte tratan de despachar la crisis abierta en Banco Madrid. Se aferra a que Banco Madrid es una entidad pequeña que no supone ningún tipo de riesgo sistémico para el sistema financiero español. Pero olvida el ministro De Guindos que si no se dan las explicaciones oportunas, si se mantiene un sospechoso silencio sobre todo lo que ha rodeado la intervención/liquidación de Banco Madrid, puede provocar una gran crisis de confianza entre los clientes bancarios, especialmente los de las pequeñas entidades.

Para evitarla, lo primero que tiene que aclarar el ministro es si, actualmente en España, los clientes corren el riesgo de encontrarse con otro caso parecido al de Banco Madrid. A la vista está que su venta a Banca Privada D'Andorra (BPA) se autorizó sin que se hicieran las comprobaciones pertinentes más allá de su solvencia financiera. Y no es la única entidad extranjera que en los últimos tiempos ha desembarcado en España. Por eso, es lógico preguntarle qué tipo de controles se establecieron para el resto de operaciones en las que han intervenido entidades foráneas. Es la mínima explicación que se debe dar cuando se ha producido un caso así.

La segunda cuestión es por qué se esperó tanto tiempo para actuar. Si el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac) tenía constancia desde hacía meses de actuaciones irregulares en el banco, extraña que no se diera ningún paso firme para poner fin a ello. ¿Si no llega a dar la voz de alarma el Departamento del Tesoro estadounidense seguiría Banco Madrid operando como si no pasara nada? ¿Desde cuándo se conocía ese informe del Sepblac y en manos de quién estuvo? Y de paso alguien tendría que explicar también la actuación de los administradores nombrados por el Banco de España, que en un tiempo récord provocaron el hundimiento de una entidad que si, por algo se caracterizaba, era por una elevada solvencia económica.

Un amigo me decía recientemente que no hemos aprendido nada de la crisis. Y tiene razón. A pesar de la experiencia acumulada en estos años, Economía y el Banco de España siguen improvisando como el primer día. Y así nos va.

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