Un año más tarde para el sector financiero español
Un periódico considera hoy que tanto el Banco Central Europep como el Fondo Monetario Internacional (curioso esto último, partiendo de que no ha puesto dinero en España) están considerando prorrogar hasta 2014 el crédito financiero a España para la reestructuración del Sistema financiero concedido hace un año.
Un periódico considera hoy que tanto el Banco Central Europeo como el Fondo Monetario Internacional (curioso esto último, partiendo de que no ha puesto dinero en España) están considerando prorrogar hasta 2014 el crédito financiero a España para la reestructuración del Sistema financiero concedido hace un año. El objetivo, según el medio en cuestión, sería reforzar la confianza en el sector, en un momento como el actual, en que el Banco Central Europeo estudia el tema de las refinanciaciones y prepara un análisis de la banca europea previo a constituirse como supervisor único.
Los medios se han enfocado en esta efemérides. Y tiene sentido: la petición de asistencia financiera, por parte del Gobierno para la banca española, supuso un punto y final en la desconfianza hacia el conjunto del sector. ¿Significa esto que sus problemas se han superado? Yo no he dicho esto. Pero, como le ocurre al resto de la banca europea, ahora hablamos de los riesgos derivados de la evolución económica y no tanto de problemas de valoración de activos. De hecho, una prueba de fuego de la mayor confianza ahora en el sector, lo hemos podido comprobar con toda la polémica sobre la refinanciación de créditos. Y no sólo porque el importe resultante que se baraja es asumible, como por la sensación de que la mayoría del sector es ahora mucho más saludable. Datos como la elevada emisión de papel en los primeros cinco meses, su comportamiento en bolsa o la reducción en la apelación al Banco Central Europeo (la propia evolución de los depósitos internos) son sin duda positivos. Dicho todo esto, también es importante recordar que las amenazas sobre el sector no han desaparecido, aunque ahora hablamos de economía y no tanto de confianza por problemas de transparencia.
En la última revista de estabilidad financiera, que publica el Banco de España, se ha incluido un artículo que analiza la evolución del sector financiero español antes de la crisis. Siempre es interesante analizar el pasado bajo la óptica actual. Ver qué errores se cometieron, de forma que entendamos también cómo se está realizando su saneamiento. La reestructuración del sector financiero, como ayer mismo dijo el Ministro de economía español, sigue su curso.
Entre 1998/2007, el sistema financiero español se caracterizo por:
1. Una creciente dependencia de los fondos extranjeros frente a depósitos.
2. Para financiar el fuerte crecimiento del crédito, especialmente residencial.
3. Niveles elevados de capital, pero con menor peso relativo del core frente a deuda junior al mismo tiempo que aumentaba el riesgo de balance.
Obviamente, todo esto ocurrió precisamente por la integración en el euro y la facilidad para captar financiación a precios atractivos. Es interesante este punto de vista: financiación sí, pero integración europea no tanto. De hecho, cuando ahora hablamos de supervisión única, tendemos a obviar que la integración bancaria europea podría haber facilitado en el pasado este proceso de unión financiera, que ahora buscamos con el Banco Central Europeo, como factor de unión.
Veamos algunos números: si los depósitos suponían el 80 % del pasivo de la banca en 1998, ya en 2007 eran del 50%; las titulizaciones del 1.5 %, hasta un 20 %. Más del 70 % de este papel se quedó fuera de España, especialmente en la zona Euro. Ahora piensen que el crecimiento del crédito en los siete años previos a la Crisis subió con fuerza hasta ritmos por encima del 17 %, alcanzando un máximo del 25 % en 2007. Ahora consideren que la tasa de morosidad no alcanzaba el 1 %, cuando en el caso de las inmobiliarias era del 0.37 % (más del 20 % en la actualidad). Y con niveles amplios de capital, aunque a la baja (14 % desde 16 %). Pero esto fue compatible con búsqueda de activos de capital en el mercado, con ritmos de crecimiento, que en algún momento superaron el 79 % anual (no core capital, cuando más del 50 % del nuevo capital emitido lo fue a través de instrumentos híbridos).
¿Podemos bajar la guardia? No lo creo. Pero con esto habló ya del sector financiero europeo y no tanto el español. Este ha sido uno de los cambios con el préstamo europeo. La credibilidad ganada, la transparencia, es una condición necesaria para reforzarlo. Pero no es suficiente.