Trump, camino de batir el récord de votos en unas primarias republicanas

Donald Trump tiene el camino despejado en la carrera a la nominación del partido republicano para las elecciones presidenciales de este otoño. Tras su apabullante victoria en Indiana, después de haber barrido en varios estados del Noreste de EE.UU. la semana pasada y en las primarias de Nueva York de la anterior, Ted Cruz y John Kasich han suspendido sus campañas.

Con la perspectiva de cuál era la situación hace un año, cuando el asalto a la Casa Blanca daba sus primeros pasos y se empezaban a conocer los candidatos, el éxito de Trump es, sobre todo, inesperado. De los 17 candidatos que optaban a la nominación republicana, él era el que parecía menos probable. También cuando en julio pasado se colocó líder en las encuestas, por delante del favorito de entonces, el hombre del ?establishmente?, hermano e hijo de presidentes, el ex gobernador de Florida Jeb Bush.

Durante meses de declaraciones incendiarias, exabruptos, insultos a periodistas, ataques xenófobos y propuestas irrealizables, Trump los ha derribado uno tras otro, a pesar de no contar con el apoyo de su partido. Con la retirada de Cruz, este martes, el presidente de la Convención Nacional Republicana, Reince Priebus, le declaró ?presunto nominado?. Es una declaración que el partido hace cuando un candidato tiene todas las de ganar y anima a toda la organización a apoyarle.

Quizá lo imprevisto de Trump ayuda en la sensación que ahora tiene todo EE.UU. de que su triunfo ha sido arrollador. Pero, ¿lo es si se compara con anteriores primarias? Mitt Romney, el nominado republicano en las últimas presidenciales, las de 2012, fue confirmado como ?presunto nominado? por el partido el 25 de abril de aquel año, pero ya era el favorito claro después del ?Super Martes?, celebrado el 6 de marzo. Todavía fue más contundente John McCain en las anteriores elecciones, las de 2008, en las que salió del ?Super Martes?, celebrado un 5 de febrero, con el 60% de los delegados necesarios para la nominación en el bolsillo. En esas primarias, el ?Super Martes? fue más decisivo que nunca, con votaciones en 21 estados y más del 40% de los delegados en juego. A finales de febrero, el partido ya le dio como candidato seguro. Tanto Romney como McCain se estrellaron en otoño contra el actual presidente, Barack Obama. Quien sí tuvo unas primarias que le catapultaron después a la Casa Blanca fue George W. Bush, en las ajustadísimas elecciones de 200, cuando venció por la mínima a Al Gore. En el proceso de nominación de su partido, fue mucha más arrollador, y se impuso sin demasiados problemas a John McCain. Fue nombrado ?presunto candidato? el 6 de marzo de aquel año, apenas un mes y medio después del inicio del proceso.

Más que en la rapidez por asegurarse la nominación, la fortaleza de Trump está en el número de votos que ha cosechado. Según las cifras de RealClearPolitics, el multimillonario neoyorquino ha cosechado hasta el momento algo más de 10,6 millones de votos. Con toda seguridad, romperá el récord de 10,8 millones de sufragios alcanzado en 2000 por George W. Bush para convertirse en el candidato republicano con más votos en unas primarias. Según los cálculos de Eric Ostermeier, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Minnesota, solo ocho candidatos han conseguido más de 7,5 millones de votos desde la celebración de primarias con el sistema moderno. Entre ellos, Ronald Reagan, que consiguió 7,5 millones de votos en 1980, George H. W. Bush -9,2 millones en 1992- y Bob Dole -8,4 millones en 1996-.

Trump se ha beneficiado de que en estas primarias se han batido todos los récords de votantes. A falta de las votaciones en nueve estados, se han registrado casi 25 millones de votos, muy por encima del anterior máximo, los cerca de 21 millones que se depositaron en 2008. La alta participación tiene que ver con el crecimiento demográfico de EE.UU. y con una carrera muy polarizada. Pero Trump se apuntará el tanto de haber movilizado al electorado republicano.

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