Torra se apropia de los Juegos Mediterráneos pese a la inversión millonaria del Estado

«Queremos que estos Juegos supongan para Tarragona lo mismo que supusieron los Juegos del 92 para Barcelona», relataba esta semana a ABC el alcalde tarraconense, Josep Fèlix Ballesteros (PSC). Lejos de querer echar más leña a la polémica política alimentado por la Generalitat, el Ayuntamiento se aferra estos días a destacar la buena sintonía que ha reinado entre las tres administraciones para conseguir hacer realidad este evento deportivo a pesar de las dificultades. Un sueño que, de hecho, si esta noche se materializa, es porque desde 2007, hace ya once años, se decidió apostar de manera unánime y consorciada por esta celebración deportiva.

Sin embargo, no todas las partes han querido transmitir este mensaje en las últimas horas. Anteayer, durante la inauguración del nuevo Palacio de los Deportes -que ha costeado la Generalitat- y que presidió Quim Torra se proyectó un vídeo del expresidente fugado Carles Puigdemont, en el que mencionó las «deslealtades», la «soledad» y el coraje de Generalitat y Ayuntamiento de Tarragona para tirar adelante los Juegos, en un claro reproche al Ejecutivo central. Torra, en una línea similar, aseguró que el Estado «no había estado a la altura de las circunstancias».

El mensaje de Puigdemont hacía alusión a las dificultades económicas por las que ha pasado el proyecto, que complicaron la viabilidad de los Juegos y que obligaron a aplazarlos un año. En ese momento, Ballesteros -que ya era alcalde- evitó polemizar pero también reconoció que el «stand by» era necesario porque faltaban garantías para tener la financiación necesaria.

El Comité Internacional de los Juegos Mediterráneos aceptó el cambio de fecha a once meses de los Juegos por los problemas económicos que hubo por el retraso de la formación de gobierno en España. Desde el Congreso se aprobaron varias propuestas de apoyo a la candidatura pero el bloqueo en la presidencia, que duró diez meses, retrasó la aprobación de los presupuestos que tenían que incluir la partida para el funcionamiento operativo de la cita.

Partidas por igual

Superado el bloqueo y presupuesto en mano, sin embargo, lo cooperación institucional contrasta con las dificultades que Puigdemont y Torra querían hacer ver anteayer con sus palabras. El proyecto, desde sus números hasta su organización y promoción, ha ido de la mano de las tres administraciones y el Comité Olímpico Español.

Así, según los datos recopilados por ABC, de los 96 millones de euros de presupuesto, la Generalitat ha aportado 18,8 millones -destinados básicamente a la construcción del nuevo Palacio de los Deportes- y el Gobierno, otros 15 millones -de los que 9,5 millones sirven para el presupuesto operativo y el resto, para adecuar instalaciones como el Nou Estadi, el complejo deportivo de Campclar o el estadio de atletismo-. A estas partidas se le suman las aportaciones de diputaciones territoriales, ayuntamientos -el de Tarragona suma 14,5 millones-, así como la propia Unión Europea y los patrocinadores privados.

Con esta inversión y prácticamente con todos los detalles a punto, solo falta que esta noche a las 21 horas arranque la ceremonia inaugural con toda su fuerza y que el espíritu olímpico deje de lado la polémica y dé paso a un nuevo éxito del deporte español. Por encima de controversias y partidismo político.

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