Tailandia aprueba el proyecto constitucional de la junta militar

Luz verde al proyecto constitucional de la junta militar en Tailandia, según los resultados parciales ofrecidos este domingo por la Comisión Electoral.

El 62% de los electores se ha mostrado a favor de la polémica reforma, que afianza a los militares en el poder, con cerca del 80 por ciento de los votos escrutados.

Sobre el papel, el texto busca combatir la corrupción que impregna el país. Solo esta palabra -«corrupción»- se menciona 46 veces en el texto.

Sin embargo, entre las principales críticas al documento se encuentra la posibilidad de que los militares elijan a su antojo los asientos del Senado durante los próximos cinco años.

«La nueva constitución prolongará la autoridad y el poder del NCPO (Consejo Nacional para la Paz y el Orden, nombre oficial del Gobierno marcial)», denunciaba a ABC Rangsiman Rome, líder del Movimiento Nueva Democracia, un grupo de activistas opositores a la junta militar, en la jornada previa a las votaciones.

Para Rome, no se trataba de un referéndum sobre la constitución como tal, sino de aceptar o no el régimen militar.

El activista ha sido acusado de apoyar al exprimer ministro Thaksin Shinawatra, quien fuera depuesto por el ejército en 2006 y ahora en el exilio para evitar cargos de corrupción en Tailandia.

Thaksin, cuyo movimiento es conocido por los «camisas rojas» -en oposición a los «camisas amarillas» de sus rivales Alianza Popular por la Democracia-, continúa gozando de gran estima entre las clases populares. Sobre todo, en las zonas rurales. A pesar de ello, sus críticos culpan al exprimer ministro de enriquecerse a expensas del estado.

«Tenemos que superar la mentalidad de ?camisas rojas? y ?camisas amarillas?», reconoce Rome. «Si seguimos divididos, solo beneficiará al Ejército», añade.

El líder de la junta militar, Prayuth Chan-ocha, quien tomara el poder por la fuerza en 2014, ha prometido elecciones generales el próximo año. Pero antes, advierte, el nuevo ordenamiento debía ser aprobado.

En este sentido, el proyecto de constitución permite a los militares y a sus aliados designar «legalmente» gobiernos futuros. Una cuestión que agrava el peso político logrado por las fuerzas armadas en la últimos años. Más aún, tras el golpe de 2014. Esto permitiría a la cúpula marcial ejercer un estrecho control sobre el poder y supervisar la sucesión del rey Bhumibol Adulyadej (88 años), figura reverenciada en el país y cuyo legado será, de forma previsible, continuado en el príncipe Maha Vajiralongkorn.

«La mayoría de la gente no conoce el proyecto de constitución o no entienden su contenido», asevera a ABC Jatupat Boonpattararaksa, miembro de Dao Din, organización opositora al golpe de Estado de 2014. El pasado año, Jatupat fue detenido junto a otros 13 colaboradores por manifestarse contra el Gobierno militar.

«(La constitución) no es un proyecto para la democracia. El poder de la gente será menor. No se escuchará la voz del pueblo», destacaba, por su parte, el activista Sombat Boonngamanong.

El opositor, quien liderara una de las facciones de los «camisas rojas», reconoce que si el proyecto de constitución es aprobado «habrá una 'bomba' a punto de estallar. Porque no valora la democracia. No sirve a los intereses de las personas. No es justa y no sirven al propósito de reconciliación».

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